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Columna

Transparencia y confianza para lograr nuestra mejor versión

Por: Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta de la República

Cuando asumimos el gobierno acordamos con el Presidente Iván Duque lograr un Gobierno eficiente y transparente que permitiera recuperar la confianza ciudadana en lo público. 

Trasladamos la Secretaria de Transparencia a la Vicepresidencia y venimos construyendo y profundizando sobre lo que encontramos, pero también agregando elementos de política orientados a la prevención más que solo sanciones a los corruptos.

Iniciando el gobierno hubo excesivos proyectos de ley en esta materia como consecuencia del acuerdo político liderado por el Presidente después del referendo anticorrupción y por ello el proyecto del grupo ciudadano Por una Colombia Honesta y Fuerte, anunciado al país antes de la consulta presidencial, quedó en la banca, esperando un segundo turno, a pesar de contener iniciativas importantes como el bloque de búsqueda contra los corruptos; denunciantes sin rostro para proteger identidad de quienes se atreven a denunciar; publicidad de la declaración de renta de los funcionarios y sus familiares más cercanos para evitar testaferrato; extinción de dominio a corruptos por iniciativa de cualquier ente de control y otras iniciativas; hoy parcialmente recogidas en el proyecto Pedro Pascasio Martínez que esperamos que se convierta en ley este año. 

Más allá de las normas para prevenir y para sancionar la corrupción, Colombia necesita desarrollar un verdadero cambio cultural de respeto al otro, a la palabra empeñada, a los contratos, a las leyes y a lo ajeno, especialmente una cultura de cuidado y respeto por los recursos públicos.  

Nuestro país debe sembrar conciencia en nuestros niños y en los adultos sobre el valor de los bienes que se producen con el esfuerzo de una sociedad, a veces durante varias generaciones, independientemente de si se producen en lo público o los empresarios. Evitar que se destruya riqueza, o que los bienes públicos vayan abusivamente a bolsillos privados, debe ser prioridad para todos. No es cierto que no haya dolientes de la destrucción vandálica de activos de uso público, o de la propiedad privada. No es cierto que hacer fraude dejando de pagar el transporte público en transmilenio, o destruyendo vidrieras del comercio, cafeterías, cines u otros lugares públicos, no tenga dolientes. Siempre hay alguien que, con su trabajo y la oferta de bienes o servicios a la sociedad, generó esa riqueza y cuando esa riqueza se destruye los dolientes somos todos y se retrasa el país, desestimulando la inversión. 

El respeto por la riqueza pública y privada de una sociedad viene de la mano con la cultura  de la integridad que desde el gobierno nacional y a través de la Secretaría de Transparencia adelantamos para articular el esfuerzo publico-privado de todas las entidades, evitar cartas debajo de la mesa, abusos de poder, decisiones rodeadas de opacidad, conflictos de intereses sin revelar y acabar la tolerancia a la riqueza privada mal habida. Si algún legado urge dejarle a Colombia, es la confianza de los colombianos en las instituciones y entre nosotros como sociedad. 

Existen innumerables herramientas tecnológicas para informar la ejecución del gasto público, hacer trazabilidad de contratistas e implementar alertas tempranas, pero no todo está en la  tecnología. Necesitamos más formación ciudadana en lo público para ejercer un control serio y exigente y evitar que el populismo siga vendiendo a los jóvenes y a la sociedad la idea de que todo lo público es corrupto, que los empresarios logran su éxito explotando trabajadores y que el país puede progresar sin que todos trabajemos y aportemos.

Nuestra sociedad merece el progreso colectivo y necesita con urgencia construir el activo social más valioso: La confianza. Ello depende de fortalecer instituciones, exigir más y mejor justicia y formar una ciudadanía que no trague entero, que participe construyendo nuestras mejores posibilidades, que son ciertas y grandes para convertir a Colombia en una potencia en América Latina.

Publicada en El Tiempo


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