Especiales Vicepresidencia

Discurso

Palabras de la Vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez en la conmemoración del ingreso triunfal de José María Córdova a Rionegro.

Rionegro, Antioquia, 28 de agosto de 2019. 

Hace 200 años la esperanza invadía los corazones de los patriotas en la Nueva Granada. Habían pasado 300 años de tener a nuestro país sometido a una vida colonial, pero ya en ese momento se empezaba a acercar esa victoria militar que se consolidó el 7 de agosto con la Batalla que el libertador y nuestro ejército patriota dieron en el Puente de Boyacá. Ese fue el fin de la hegemonía realista, no solamente para Colombia, sino para toda América. Fue la independencia de todo un continente gracias a la gesta patriótica de nuestros soldados.

La Independencia desde el 7 de agosto de 1819 dejó se der una palabra clandestina. Era la libertad que abiertamente se convocaba en todas las plazas, en las conversaciones cotidianas, en la casa familiar, en las calles y se hacía sin el temor a la persecución.

Hombres y mujeres que entendieron la importancia de tener la libertad para gobernarse y gestionar esa libertad que había arrancado desde el proceso militar iniciado en Arauca y que después de 200 años estamos recordando hoy, cuando llegó a Rionegro en cabeza del General José María Córdova; ese mensajero de la libertad que el General Bolívar encomendó para que comandara la División Libertadora de la Provincia de Antioquia que era equivalente a llegar como gobernador de Antioquia.

Las ideas estaban tomando la forma de la República que se necesitaba construir con la misma valentía que requirió enfrentar a los ejércitos realistas. Desde el 10 de agosto de 1819 la capital, Santafé de Bogotá, dejó de ser la capital del virreinato y se convirtió en la capital de una Nación en construcción.

Después de 200 años estamos aquí y seguimos construyéndola. Esas distintas divisiones libertadoras de las provincias de la Nueva Granada tenían que avanzar por el territorio al ritmo del entusiasmo que iba tomando forma en el alma de las gentes de la época.

Los realistas se encontraban en retirada. Algunos pocos en resistencia, pero ya no infundían el temor del pasado porque los estrategas y comandantes del ejército libertador, recordaban como esa reconquista cruenta de Pablo Morillo había aplazado durante 9 años los sueños de la independencia. Una nueva reconquista era impensable. Y allí estaban nuestros patriotas, dispuestos a dar todo a entregar su vida para impedir que otra vez volviéramos a quedar bajo el dominio español.

El largo exilio de las fuerzas patriotas en la Provincia del Casanare, entre 1815 y 1819, había infundido un espíritu de persistencia en los soldados patriotas, que se nutrió del espíritu bravío y combativo que tenía, también, el espíritu llanero. Solo la convicción en los valores pudo mantener unidos a granadinos y venezolanos entre las distancias y, a pesar de las dificultades, los llevó juntos, con el apoyo de las gentes de Arauca, Casanare, Boyacá, Cundinamarca y Santafé, a la victoria militar.

Tal como decía la placa que develamos, que ha sido una maravillosa iniciativa del General Nicacio de Jesús Martínez, Comandante del Ejército Nacional, colocar una placa en cada uno de los municipios por los que hemos pasado recorriendo lo que fue la Ruta Libertadora. En esa placa recordaba como hubo héroes militares, pero también héroes civiles: mujeres, hombres del común, niños, jóvenes, que salieron todos a luchar por esa libertad y es por esa razón que estamos conmemorando, no solamente ese ingreso triunfal de Bolívar a la capital del virreinato, sino el ingreso a Rionegro de la División Libertadora de la provincia de Antioquia al mando de José María Córdova en un gesto militar y político que encontró el respaldo de las gentes antioqueñas.

La travesía por la fuga del virrey Sámano, conocida el 10 de agosto de 1819 por el General Bolívar en el Puente del Común, derivó en la orden que le dio Bolívar a Anzoátegui de perseguir al virrey por el camino de Santafé a la villa de Honda y allí Córdova, soldado patriota del victorioso ejército, orientaba su vida, en principios de justicia, libertad y gobierno integro.

Hoy en Rionegro, este “Jardín de Los Andes”, rendimos homenaje al Bicentenario de nuestra independencia acompañando esta mágica y hermosa tierra; a sus gentes, ejemplo de tesón, temple y empeño, artífices del emprendimiento, orgullo de la pujanza del pueblo de Antioquia, que ha contribuido a la construcción de la República y a la industrialización de Colombia, que empezó, justamente, acá en Rionegro. 

Como el Gobierno del Bicentenario, hemos decidido que el país se aproxime al proceso que significó la independencia absoluta, y en ello hemos identificado que la emblemática ciudad de Santiago de Arma de Rionegro, nos permite mostrarle al país, que ni la independencia absoluta de la corona española se logró en un solo día, ni en una sola batalla. Ni fue un asunto exclusivamente militar. Fue tarea de mucha gente y por eso hoy debemos recordar que somos todos los que tenemos que continuar este legado construyendo todos los días un país mejor. Un país donde el significado de la libertad no sea equivalente a la anarquía, donde la libertad y el orden vayan de la mano. Un país en el que la libertad se entienda siempre subordinada al respeto, la Constitución, la ley, al respeto a los demás, a la integridad de cada ser humano y al respeto por los derechos humanos. 

La independencia fue un proceso que implicó un proceso militar de larga duración entre 1819 y 1823. Siendo los ciudadanos del Bicentenario, nosotros, tenemos que seguir recorriendo juntos estos escenarios emblemáticos de la República tal como lo hicieron nuestros patriotas.

Me preguntaban ¿por qué van ustedes a Antioquia si ya se conmemoró el Bicentenario?, ¡Justamente por eso!, porque no todo quedó culminado en la Batalla del 7 de agosto de 1819, porque la construcción continuó, porque la reconquista posterior de Santa Marta, La Guajira y Cartagena, fueron los que permitieron integrar esta Nación. Después estaremos recorriendo otros lugares del territorio.

Hoy estamos retomando este recorrido con el propósito de que los colombianos nos dijeran qué pasó en la historia, pero que entendamos también que esta Nación que hemos ido formando incluye esa diversidad regional, que nuestra riqueza está basada en esa cultura, en nuestras gentes y por eso ha sido tan importante hacer este recorrido de la mano de la Ministra de Cultura, porque queremos que Colombia entienda qué somos nosotros, de qué estamos hechos, de dónde venimos; que entendamos que uno de nuestros principales activos es esta diversidad cultural, racial, de climas, de regiones, porque eso es lo que nos hace tan únicos, ricos, que nos da lugar a tanta creatividad y a posibilidades de emprendimiento como las que tiene Colombia.      

Estamos en este parque de Rionegro en que los antioqueños han escrito historia con letra mayúscula y con tinta indeleble. Estamos obligados a homenajear a hombres y mujeres rionegrunos o que, en su paso por Antioquia, de una u otra forma, sembraron semillas de libertad, desarrollo y progreso para todos los colombianos. Recordamos a Juan de Dios Morales; Juan del Corral, José María Montoya, Laureano García, Simona Duque de Alzate, Crisanto Córdova, Salvador Córdova, entre otros que han construido esta Colombia, y Antioquia, grande y digna.

Recordamos también a doña Javiera Londoño, quien en un acto sin precedentes escribió en 1757 su testamento en vida, para quitar las cadenas de la esclavitud a varias familias en Rionegro. Más de dos décadas antes de la revolución francesa, se anticipó a dar la independencia y acabar las cadenas de la esclavitud. Solo 85 años después, el presidente José Hilario López oficializó el fin de la esclavitud en Colombia. 

Tenemos que seguir recordando el orgullo de portar 200 años de historia y colombianidad, ese referente del periodo entre 1818 y 1823, es lo que hemos querido con el presidente Iván Duque, cuyo padre, exgobernador de Antioquia, fue quien tuvo la iniciativa de inaugurar esta hermosa alcaldía. El presidente nos decía: tenemos que lograr que nuestro país esté en modo Bicentenario.

Queremos eso, que toda Colombia esté durante estos 4 años en modo Bicentenario para entender de dónde venimos. Porque solamente cuando conocemos nuestra historia valoramos los que somos. Queremos que Colombia se enamore de Colombia, tenga autoestima y sentido de pertenencia. Que nos demos cuenta los colombianos que aquí nada es perfecto, que nos hacen falta muchas cosas, pero que también hemos avanzado más que muchos otros. Que estamos infinitamente mejor que otras economías emergentes y otros países de América Latina.

Si nosotros reconocemos en ese legado que recibimos los instrumentos suficientes para continuar adelante honrando la memoria de quienes nos precedieron, vamos a entender que tenemos la obligación de dejar una huella de integridad, servicio desinteresado, entrega al desarrollo y bienestar de todos los colombianos y, sobre todo, de un compromiso grande por seguir fortaleciendo nuestra institucionalidad. 

Más allá de las anécdotas históricas que podrían adornar la estructura narrativa y literaria del viaje del héroe, José María Córdova, celebramos el legado de principios y valores republicanos que nos dejó. Cuando veíamos la representación maravillosa. Esa pequeña obra de teatro tan significativa que nos hicieron los rionegrunos, veíamos cómo quienes estaba representando a la madre de José María Córdova, se dolía de la ausencia del hijo. Pero ella también le decía: no importa la ausencia siempre y cuando donde esté, esté respirando para defender esta patria y luchar por la libertad.

Esa es la entrega que hace una familia, el valor que transmite una madre, el valor que tienen que transmitir nuestras familias y nosotros, como padres, a nuestros hijos. No es el facilismo del dinero, no importa de dónde venga. No es el facilismo de buscar honores para sí. Es el compromiso de servir con integridad, tener una vida trascendente, guiarse siempre por valores, respeto, amor a los demás y a nuestra patria.

Por eso José María Córdova deja una huella enorme no solamente en el Ejército Nacional, no solo en Antioquia sino en Colombia entera. ¡Qué bueno! General Nicacio de Jesús Martínez, que usted haya hecho hoy ese nuevo homenaje al General Córdova dándole esa designación de ser él siempre el referente de nuestros soldados.

Es por él que la Escuela Militar lleva su nombre, que tenemos la Segunda División de Infantería. Esa frase del General Córdova diciendo: “ante una infantería organizada no hay caballería que valga”, porque en esa época la infantería se sentía en condiciones de desventaja frente a quienes iban en la caballería. Pero una infantería organizada es la que nos va a permitir a nosotros, toda nuestra fuerza y todo este país organizados, entendiendo que el propósito es el progreso de todos con unas instituciones fuertes y que no hay ningún poder, ninguna criminalidad, ningún narcotráfico, ¡nada! que valga, cuando la determinación es sacar adelante a nuestra patria.

Celebramos aquí, hombres y mujeres decididos, que lucharon por los ideales, la libertad, la justicia, la República y en esto no estaban solos. Celebramos hoy que como colombianos nos sentimos muy orgullosos de compartir ese ideal nacional en un país, como Colombia, que es el único lugar del mundo en donde converge tanta riqueza, recursos naturales, biodiversidad, pero también esa potencia cultural que es lo que nuestro Gobierno quiere todos los días resaltar y es también una de las razones por las cuales hacemos este recorrido por todo el territorio nacional resaltando la creatividad y esta fuerza cultural que es la fuerza más grande que tiene esta sociedad. 

Cuando hablamos de estos valores que nos transmitió el General Córdova, tenemos que recordar como él en su juventud, siendo tan joven, tuvo todos los honores, pero también vemos como esta historia de la patria, está llena de jóvenes, casi niños, que entregaron su vida y toda su capacidad para lograr nuestra independencia. No puedo dejar de mencionar a otro niño: Pedro Pascasio Martínez, lo evocábamos en Boyacá, pero me surgió también recordarlo en Antioquia, porque los identificaba su juventud, pero también la integridad.

En el caso de Pedro Pascasio Martínez, apenas con 12 años, cuando se da la victoria en el Puente de Boyacá y Barreiro huye desesperado, Pedro Pascasio con esa juventud, con esa niñez, sale detrás de él, porque era el cuidador de caballos del ejército de Libertador y sabía moverse con gran propiedad por esos sitios, y él encontró a Barreiro, junto con “El Negro José”. Cuando Barreiro vio que este niño pensaba capturarlo, le ofreció unas monedas y pensó que saldría fácilmente de él porque era apenas un niño y porque le ofreció unas monedas de oro.

En ese momento, Pedro Pascasio Martínez le dijo: no me ofenda usted General, porque yo he venido a capturarlo, porque usted está hoy capturado bajo las órdenes del General Bolívar. Esa es la integridad que tenemos que lograr que nuestros jóvenes de hoy entiendan, para que los jóvenes y los adultos de Colombia, todos sepamos, es con integridad como podemos hacer cosas grandes por Colombia.

Ahora que hablamos de integridad, tenemos que hablar de esta lucha contra la corrupción que tiene que convertirse en el objetivo de todos los colombianos. No hay aquí ningún dueño ni dueña de la lucha contra la corrupción. Si estamos hablando de un país con valores, con sentido de pertenencia, de trascendencia, debemos entender que, así como en el pasado los yugos y las cadenas venían de la esclavitud, hoy las cadenas vienen de la pobreza, la corrupción, la negligencia y tenemos que derrotar esa cadena de la corrupción.

No es cierto lo que dicen las personas, que el Gobierno del presidente Iván Duque no tiene compromiso en la lucha contra la corrupción. Tenemos, no solamente, propuestas que se hicieron durante la campaña del presidente y la mía que están recogidas, muchas de ellas, en el referendo; sino que están también presentadas en el Congreso. Estamos trabajando todos los días para que el Congreso de Colombia apruebe esas leyes, que pongan condenas más severas frente a los corruptos, que acaben con la sinvergüencería de la casa por cárcel. Que nos garanticen que se va a extinguir el dominio de todos los bienes adquiridos por los corruptos con los dineros mal habidos.

El Gobierno del presidente Iván Duque está trabajando todos los días porque haya más transparencia, prevención, que logremos evitar la corrupción en Colombia y son muchas las cosas que hemos hecho en ese frente. No es con gritos estridentes conminando al Gobierno actual. Estamos actuando todos los días, desde que iniciamos nuestro Gobierno y fue así como, por ejemplo, expedimos el Decreto de Pliegos Tipo para acabar todas las obras de infraestructura, muchas veces amañadas con contratistas amigos del gobierno de turno.

Nosotros estamos haciendo los Pliegos Tipo para que el Estado contrate con los mejores oferentes y tenemos que lograr que este trabajo llegue al nivel territorial, que alcaldes y gobernadores puedan mostrar cada día una contratación idónea, siempre escogiendo las mejores condiciones, que le sirva a los territorios.

También hemos hecho la obligación interna de publicar las declaraciones de renta de todos los funcionarios del Gobierno. Esa es una de las medidas que está en el proyecto de Ley que no ha aprobado el Congreso, pero el Gobierno lo está haciendo desde hace rato, anticipamos esa obligación legal para mostrar que este es un Gobierno que actúa con transparencia.

Hemos formulado una política de transparencia con todas las oficinas de control interno de los ministerios, las entidades del ejecutivo y queremos invitar a que las gobernaciones y alcaldías, todas las oficinas de control interno, hagan parte de esta red, porque los jefes de control interno no pueden ser los amigos de los ministros, los alcaldes, ni los gobernadores porque tienen que vigilar el buen uso de los recursos públicos.

Hemos venido desarrollando acuerdos por la transparencia con entidades como Ecopetrol. Haciendo acuerdos de transparencia con sectores enteros de la producción nacional como la minería. Trabajando en sistemas de información y plataformas que permitan a los ciudadanos oscultar mejor y ejercer una mejor vigilancia sobre los recursos públicos.

Hemos venido haciendo campañas invitando a la ciudadanía a que pidan información en las entidades. A que tengamos una ciudadanía más madura, más consciente del derecho de exigir información y la obligación que tenemos los funcionarios de entregar la información para que así la ciudadanía pueda garantizar el uso adecuado de los recursos públicos.

Hemos venido trabajando con la dirección de análisis financiero de inteligencia y el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República para lograr que la Secretaría de Transparencia tenga información sobre cualquier enriquecimiento ilícito que tenga cualquier funcionario, sea cual sea su nivel.    

Estamos trabajando con la dirección de Planeación Nacional para hacer un seguimiento estricto en el uso de las regalías. Son tantas las medidas que hemos venido tomando y quiero decirles: aquí no podemos permitir que haya sectores de la política que queriendo hacer política, queriendo mostrarse distintos a la institucionalidad, pretendan hacerle creer a los colombianos que tenemos un Gobierno tolerante con la corrupción.

Al contrario, somos los más comprometidos porque lo hemos dicho, practicado, porque vamos a sacar adelante leyes que hagan más costoso para los delincuentes los hechos de corrupción, porque sabemos que ese es el legado que tenemos que dejar en las generaciones futuras de colombianos. Que dentro de 100 y 200 años cuando, los que nos sucedan en esta misma plaza, miren hacia atrás en la historia, entiendan que hubo gente que tuvo la determinación en este Siglo XXI de acabar esas cadenas de corrupción, ilegalidad, pobreza, desigualdad que son parte de los atributos del Gobierno Nacional.

Tenemos por primera vez un Plan Nacional de Desarrollo que tiene como objetivo preciso cerrar la brecha de desigualdad entre los ciudadanos. Cerrar la desigualdad entre nuestras regiones y por eso, todos los días, trabajamos de manera consagrada visitando los territorios, acompañando a los alcaldes y gobernadores y el presidente de la República trabaja todos los días con las regiones para tener esa garantía de que su gobierno va a cerrar esta brecha de desigualdad inaceptable que hay en Colombia.

El 7 de agosto de 2019, hace pocos días, comenzó una nueva historia, una en la que queremos que se levante del alma colombiana ese recuerdo de los que fuimos, pero sobre todo esa determinación a definir qué es lo que queremos ser y a entender que lo que seamos en el futuro depende de cuál sea nuestra actitud en el presente. Nuestra actitud no puede ser de estar a todas horas con una actitud lastimera, quejándonos, renegando, dejando sembrar el odio y divisiones en el corazón de los colombianos.

Tenemos que ser capaces de cerrar las heridas del pasado, de trabajar todos los días para que haya más progreso, que los campesinos de Colombia tengan mejores condiciones de vida, para que logremos ese campo colombiano produciendo en plena capacidad más alimentos procesados, cadenas productivas, producción de alimentos que nos den la seguridad alimentaria del pueblo colombiano, pero que también sirvan para exportar alimentos a otros países del mundo. Más desarrollo de las manufacturas, las industrias, los servicios, las actividades culturales…porque con todo esto vamos a tener más empleos para los colombianos.

Este es un país que no necesita que le estén dando limosnas, sino que necesita que le den oportunidades de trabajo porque eso dignifica al ser humano y para eso estamos trabajando nosotros y que la invitación de Daniela y Steven nos comprometa en este presente para transformar el futuro de este país y lograr esa Colombia segura, justa, educada, emprendedora, esa Colombia que sea una verdadera potencia regional porque eso es lo que puede ser nuestro país.

Aquí no podemos dejar nosotros que nos sigan llenando de pesimismo, porque entre el pesimismo, el populismo y a veces el amarillismo de algunos, le quieren hacer creer a esta patria que está sin rumbo, nos quieren hacer creer que este es un país que no tiene valores, un país que no tiene méritos y lo que tenemos son valores, méritos, capacidades y determinación para dar esta pelea que tenemos que dar por ese futuro grande para nuestra Colombia.

El camino que tenemos no es fácil, hay que andarlo todos los días con temple y con la fuerza que nos contagia, hoy, en Antioquia recordando al General José María Córdova. Ese General, cuyo nombre lleva nuestra Escuela General de Cadetes, tiene que hacernos entender a nosotros todos los días la importancia de nuestro Ejército Nacional, de esa labor que dan todos esos valientes, todos los días enfrentando en los rincones de Colombia la criminalidad, el narcotráfico, el terrorismo, porque infortunadamente todavía tenemos grupos terroristas como el ELN, los Gao, los Pelusos… tantos criminales que siguen actuando en Colombia y por eso gratitud y honor a nuestro Ejército, a nuestras Fuerzas Militares y a nuestra Policía Nacional.

Nosotros vemos acá todos los días una campaña sistemática para el descredito del Ejército, para debilitar la imagen de una institución que ha sido tan importante en 200 años de vida Republicana y les quiero decir: el Gobierno del presidente Iván Duque, como lo hacemos millones de colombianos, respalda incondicionalmente a su Ejército, Fuerzas Militares y Policía; porque son grandes, trabajan por nosotros y están ofrendando todos los días su vida, su familia, sus esfuerzos, para lograr que Colombia algún día se libere para siempre de esas cadenas del narcotráfico, la criminalidad y tantos ataques indiscriminados contra nuestra población civil por parte de esos grupos armados y criminales que tanto daño le han hecho a Colombia.

Cuando esa banda maravillosa tocaba “Pueblito Viejo” me sentí en la obligación de darles una explicación: el 7 de agosto quise que se pusiera “Pueblito Viejo” y lo pusimos… preguntaban ¿por qué si estábamos en Boyacá y esta era una conmemoración para Colombia?, por supuesto que es para Colombia. Y quiero que ustedes cuando oigan esa canción recuerden esa última estrofa en donde dice: “Quiero pueblito viejo, morir aquí en tu suelo, bajo la luz del cielo que un día me vio nacer”.

Somos unos privilegiados de haber nacido en Colombia, de poder vivir en Colombia. Vivimos en Colombia porque tenemos instituciones que defienden esta República y esta democracia. A diferencia de nosotros, nuestra hermana Venezuela que vio la vida, la libertad y la Independencia al mismo tiempo, con el mismo padre Bolívar, ellos hoy no pueden morir en su suelo porque están en el exilio, buscando cualquier rincón donde puedan albergarlos en América Latina, porque es la dictadura la que les ha quitado la posibilidad de morir un día bajo el suelo que los vio nacer.

Nosotros tenemos una patria que es para todos y tenemos que defenderla, quererla, honrarla, trabajando todos los días por este país con honestidad. El Ejército de Colombia será blanco de muchos ataques de populistas, oportunistas, gente interesada en hacer una política baja. Nosotros hemos mostrado claramente que no hay ninguna tolerancia. Cualquier falta, violación de la ley, acto de corrupción que se cometa por algún miembro de la institución, tiene que censurarse de la manera más estricta. Porque todos los hombres y mujeres que integran esta institución, saben que su obligación es defender la legitimidad y mantener el buen nombre que esta institución ha logrado tener durante 200 años.

Pero cualquiera que sea la falta de cualquier individuo, por ningún motivo tenemos que estar viendo cómo se le cuestiona todos los días para doblegar la confianza de este país en su institucionalidad. Es con instituciones como vamos a salir adelante. Veía con mucha alegría al presidente Iván Duque en uno de sus viajes internacionales en Perú. Fue por la mañana, regresó por la noche y se sentó con todo el gabinete, para ver cómo fortalecemos nuestra cooperación con Perú y cómo 200 años después, Perú y Colombia, ejercemos más presión internacional para que vuelva la democracia a Venezuela más temprano que tarde.

Y me alegró enormemente, ministra Carmen Vásquez, ver ese gabinete binacional de ministros de lado y lado y en el nuestro ver tantas mujeres ministras, porque ese es otro sello de nuestro gobierno. Estamos hablando de acabar la brecha de desigualdad y hay que acabarla empezando por las mujeres y me llena de alegría ver esta Compañía de mujeres cadetes de nuestro ejército enalteciendo ese uniforme. Demostrando que las mujeres no tenemos capacidades limitadas, al contrario, nuestra capacidad es ilimitada: de honrar un uniforme, servir al país y mantener ese valor más alto que tiene una sociedad como es la familia, cuidar de los nuestros y del otro.

De tal manera, estoy segura: toda la gesta que estamos haciendo hoy tiene que dar resultados y dejar claro en el alma de los colombianos que este es un país grande que tiene muchos motivos para quererse a sí mismo, honrar lo que hemos hecho, lo que somos, corregir muchas cosas porque no todo está perfecto. Para entender que no podemos tener tolerancia nunca más con el crimen, la violación de la ley, el narcotráfico, la violencia intrafamiliar, el maltrato a las mujeres y mucho menos tolerancia con el maltrato y la violación de nuestros niños. Queremos un país que nos dé a todos, progreso y ese progreso comienza por los actos cotidianos de todos nosotros. Mostrando, fundiendo y exigiendo respeto.                  

De tal manera que, me siento muy honrada. Les doy ese saludo en nombre del presidente Iván Duque y agradezco mucho a las autoridades que nos acompañan hoy, a esta ciudadanía rionegruna y que honor estar recordando en su tierra a nuestro héroe José María Córdova.

Muchas gracias.

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