Especiales Vicepresidencia

Discurso

Palabras de la Vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez en el Día de los Ingenieros Militares del Ejército Nacional.

Bogotá D.C., 4 de octubre de 2019.

Es para mí es un orgullo volver a este cantón militar después de tanto tiempo. La última vez que los visite era Ministra de la Defensa en el primer gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez y es gratificante ser testigo de cómo con el tiempo siguen evolucionando y modernizándose de manera sobresaliente tanto en estas instalaciones como también en procesos mucho más complejos los cuales solo los Ingenieros Militares, pueden garantizar profesionalidad, idoneidad y perfeccionamiento día a día.

Es evidente el esfuerzo de los hombres y mujeres pertenecientes a esta divisa morada por actualizar el pensamiento táctico, técnico y académico de la importante labor que desempeñan al servicio de las capacidades de un Ejército multimisión ajustado a las necesidades del siglo XXI.

Las Fuerzas Militares y de Policía son el eje de la democracia, son el musculo vital del Estado Colombiano. Sin ustedes la Nación se hallaría a merced de los criminales y terroristas y la Republica colapsaría. Los soldados de la patria hoy reivindican y ponen muy en alto la marca institucional, al fundirse, vestidos de honor, con los compatriotas más necesitados en cualquier rincón del territorio. De manera silenciosa, pero relevante, protegen la vida, honra y bienes de los ciudadanos; son guardianes de la soberanía, respetuosos del Derecho Internacional Humanitario y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y siempre cumplidores de nuestra Carta Constitucional y de las leyes. Sin embargo, este Ejército no subsistiría, como no subsistiría nuestro país, si Dios no estuviese inmerso en el quehacer militar, en los cuarteles y en el campo colombiano todos los días.

Representa para mí un honor inmenso estar presente el día de hoy y recordar junto a ustedes, que hace 205 años, casi con la creación misma de nuestro glorioso Ejército Nacional, se fundó la Academia de Ingenieros del Ejército, en 1814 en Medellín, siendo precisamente el prócer y además sabio Francisco José de Caldas su primer director. Hoy, justamente, hace 251 años nació en Popayán el sabio Caldas.

Ahora, que en el Gobierno del presidente Iván Duque estamos adelantando una Misión de Sabios que reconoce todos los días la importancia de esta biodiversidad que tiene Colombia, honramos la memoria de ese sabio, Francisco José de Caldas, gracias al cual Colombia descubrió parte del tesoro que tenía en esa biodiversidad y esa es también la misión que tenemos en el Siglo XXI: descubrir, proteger, lograr el crecimiento de Colombia con una gran sostenibilidad de esa riqueza en la biodiversidad que, sin duda, permitirá la bioeconomía de Colombia, generar riquezas, ingresos, empleos, exportaciones y desarrollo, como lo hacen todos los días nuestros ingenieros militares.  

La importancia de Francisco José de Caldas, prócer neogranadino, radica en que fue un Geógrafo y naturalista; sin disponer de los medios adecuados de trabajo, el laboratorio, el internet o la tecnología que tenemos hoy, hizo descubrimientos que sorprendieron en su época a hombres tan ilustres como Mutis y Humboldt, de los que fue amigo y compañero. Gracias a sus conocimientos, Antonio Nariño lo nombró Capitán del Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos. En la Academia de Ingenieros del Ejército recibieron conocimientos de algunos de los precursores de nuestra independencia, como el General José María Córdova quien perteneció al Estado Mayor del General Bolívar cuando recuperó Antioquia y Chocó venciendo a los remanentes españoles que allí se encontraban.

Estuvimos en Rionegro el pasado 28 de agosto recordando la importancia que fue esa libertad de Rionegro, gracias al General José María Córdova.
Más adelante, a mediados del siglo XIX, el General Tomas Cipriano de Mosquera organizó el Colegio Militar de Bogotá para la formación de los Oficiales del Ejército y los Ingenieros Civiles, impulsando la profesionalización de la Ingeniería en el país. Gracias a ello, tenemos al Ingeniero Agustín Codazzi y el Ingeniero matemático Lino de Pombo, quienes recibieron su formación en esas aulas.

En 1885 bajo la presidencia de Rafael Núñez, se asignan los estudios de Ingeniería a la Secretaría de Guerra, donde recibió el nombre de Escuela de Ingeniería Civil y Militar. A inicios del siglo XX, adquiere más importancia el papel de los Ingenieros Militares ya que participaron activamente en la construcción de la infraestructura del país, principalmente en la construcción de los principales caminos y proyectos ferroviarios en los cuales se emplearon los primeros Batallones Ferroviarios del Ejército. Más adelante, los Ingenieros Militares participaron en el conflicto contra el Perú, en 1932, empleando los Batallones de Zapadores. Y no solamente los Ingenieros Militares participaron en este conflicto, también estuvieron en la primera línea representando con honor a Colombia durante la guerra de Corea en 1951. En ese momento se actualizaron las doctrinas y las técnicas operativas mediante la utilización de los equipos más modernos de la época.

Una vez finalizado este conflicto, y con nuevos procedimientos, nuestros Ingenieros Militares siguieron aportando cada vez más su conocimiento, precisión y empeño al planeamiento y construcción de emblemáticas edificaciones en Colombia como el Club Militar, la Base Militar de Tolemaida y la Base Militar de Palanquero, todas estas se encuentran, en la actualidad, en óptimas condiciones gracias a la excelencia de nuestros ingenieros militares. 

En 1996 la Escuela de Ingenieros Militares es reestructurada académicamente de acuerdo con las normativas del Ministerio de Educación y reconoció por parte del ICFES su condición como instituto de educación superior.

Para nadie es un secreto que el Ejército Nacional ha tenido un papel indispensable, insustituible en la construcción de nuestro país y este ejército hace presencia en todos los rincones del territorio nacional. Los Ingenieros Militares mediante el empleo de todas sus capacidades y herramientas, han cimentado poco a poco y con mucho esfuerzo, las edificaciones en las cuales se preparan las futuras generaciones, los caminos y puentes que acortan distancia y que sirven para mejorar la calidad de vida de todos los colombianos. Las necesidades de incorporar cada vez más a los Ingenieros Militares son indiscutibles.
 
Es garantizar la presencia en todo el territorio porque a la vez que ayudan a construir infraestructura, perforan pozos de agua y desarrollan muchas de las vías terciarias, también están construyendo cercanía a la población, es decir están construyendo capital social, generando confianza en las instituciones y esa es la razón con la cual con el senador Juan Mario Laserna, que en paz descanse, durante nuestra campaña presidencial asumimos que buena parte de la infraestructura y vías terciarias que debía desarrollar Colombia habrían que liderarse con los ingenieros militares en asocio con algunas compañías de construcción, pues es de esta manera como se logra simultáneamente la presencia en el territorio que provee seguridad y a la vez genera estabilidad en las regiones. No en vano fue uno de los objetivos estratégicos de nuestra política de seguridad democrática con el presidente Álvaro Uribe garantizar el control territorial a través de la presencia de la Fuerza Pública en todos los lugares del territorio, en cada centímetro cuadrado del territorio debe haber la posibilidad y el acceso de nuestra Fuerza Pública y de la misma manera en el gobierno del presidente Iván Duque, hoy constituyen objetivos estratégicos de nuestra política de seguridad, garantizar soberanía, independencia e integridad territorial, así como el control institucional en todo el territorio que es lo que vienen haciendo todos los días nuestro ministro de la Defensa, Guillermo Botero, sus comandantes de fuerza y todos y cada uno de nuestros soldados y policías.

Hay una labor admirable que cumplen nuestras Unidades de Ingenieros Militares y que el día de hoy quiero resaltar; la noble tarea del Desminado Humanitario; las minas o Artefactos Explosivos sembrados por los grupos terroristas y por el narcotráfico en las regiones de Colombia, han sido un flagelo que ha afectado indiscriminadamente a la población civil sin importar su condición social, a los niños de las veredas que queriendo ir a una escuela se han encontrado con una mina antipersonal que los ha dejado mutilados, al igual que a nuestros soldados y Fuerzas Militares. 

Estas Unidades de Desminado Humanitario de los Ingenieros Militares, con compromiso, entrega, de manera valiente y desinteresada, llevan todos los días esperanza a cada lugar. Quiero felicitarlos porque a la fecha son 167 municipios los que han sido declarados libres de minas y en los próximos días, recibirá el señor presidente de la República, Iván Duque, el parte de 22 municipios adicionales que se encontrarán libres de minas gracias a la labor de ustedes, nuestros valientes soldados, oficiales y suboficiales que están a cargo del desminado. Felicitaciones
general Nicacio Martínez, porque esto parecía un objetivo imposible hace muy pocos años y hoy es una realidad que tenemos que avanzar cada día más sobre la posibilidad de que algún día Colombia esté totalmente libre de minas.   

Constantemente y de manera silenciosa nuestros Ingenieros Militares, ayudan en las situaciones difíciles en distintas regiones del país, por ejemplo, aquí estamos con el doctor Eduardo González, director de una de las agencias más importantes del Gobierno Nacional, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, y con el doctor González, somos testigos de, cómo lo poco que se ha podido reconstruir en Mocoa
después de esa tragedia del 31 de marzo de 2017, cuando el río se desbordó y produjo, prácticamente la destrucción de la capital de Putumayo, de lo poco que se ha reconstruido ha sido posible gracias a la tarea de nuestros Ingenieros Militares, que no solamente suministraron agua a la población, sino que estuvieron prestos a lograr instalar, a todos estos ciudadanos afectados, en los cambuches, en los lugares que hubo que improvisar de manera urgente.

En esta atención de desastres han sido nuestros Ingenieros Militares un referente internacional. Han sido capaces de lograr la primera respuesta del Estado frente a los desastres naturales y en el caso de Mocoa, fueron fundamentales. Pocos meses después de comenzar el Gobierno del presidente Iván Duque, cuando él, con gran urgencia nos pidió concentrar todos nuestros esfuerzos en la reconstrucción de Mocoa y allí nos encontramos que, casi dos años después, aún no tenían el acueducto. Hoy, ese acueducto está avanzando con gran celeridad, se va a entregar a más tardar en el mes de diciembre, pero fueron los Ingenieros Militares los que sirvieron para aprovisionar de agua a la población durante la época crítica que tuvimos, recién comenzó nuestro Gobierno.

Sus brigadas especializadas en la perforación de los pozos profundos para el abastecimiento de agua, la brigada de construcciones y su participación en la infraestructura vial, así como la protección del medio ambiente mediante el Plan Artemisa, nos garantiza la protección de los bosques, evitar la minería ilegal, sembrar paz y vida para las generaciones futuras de Colombia. En este propósito, tanto en el tema del medio ambiente, como en toda la construcción de infraestructura, cuentan nuestros Ingenieros Militares con una ministra de lujo: Ángela María Orozco, que con toda la integridad, dedicación y excelencia profesional que la han caracterizado siempre, viene trabajando con gran efectividad para dotar al país de la infraestructura necesaria a través de las vías de cuarta generación y de la conexión de estas con las vías terciarias que tenemos que sacar adelante con la tarea de nuestros Ingenieros Militares.

Estamos totalmente convencidos que Colombia es un país que seguirá progresando todos los días y si bien es importante ganar combates y batallas, hacerlo de manera aislada es insuficiente para producir un cambio duradero, un cambio permanente en las condiciones que genera un conflicto. Por esa razón es tan importante tener en cuenta cuál es el significado de la política del presidente Iván Duque, en cuanto a que tenemos que lograr un país con legalidad, comprometido con el respeto a la ley, al otro, a la palabra empeñada y con el desarrollo económico. Más desarrollo económico significa más empleo para los colombianos, más progreso para las poblaciones más apartadas del país, más impuestos para invertir en la educación, en el emprendimiento de nuestros jóvenes, en el desarrollo del campo colombiano y más infraestructura. Y con el apoyo del ministerio de Defensa y de Infraestructura y Transporte, tenemos qué brindar a nuestra población.

Tal como lo expresé ayer en la conmemoración de los 170 años de la creación del Partido Conservador, nuestra fuerza pública trabaja todos los días por fortalecer la confianza de nuestros ciudadanos en las instituciones, protegiendo la vida y seguridad de cada colombiano, así como la integridad de nuestro territorio. De la misma manera, Colombia entera debe ser recíproca frente a nuestros militares y policías. Exigimos y pedimos de la sociedad civil y de todos los que tenemos el honor de desempeñar una función pública, que trabajemos todos los días por ganarnos y mantener la confianza de nuestros militares y policías en la sociedad civil y en el Estado colombiano. No podemos dejar que ustedes se sientan solos frente al contrasentido de verlos muchas veces criticados, cuestionados e inclusive caricaturizados en las caratulas de algunos medios de comunicación, estando en el banquillo de los acusados, mientras los que estaban no solamente acusados sino condenados por la justicia colombiana por crímenes horrendos, se pavonean recorriendo a Colombia y viajando al exterior fungiendo hoy como acusadores para deslegitimar este sistema.

¡Se equivocan ellos!

A todos los colombianos debemos hacerles tomar conciencia: quienes quieren destruir este país son los que se encargan de decirnos todos los días que aquí todo está mal, que aquí nada sirve, que todos son corruptos, que le economía está mal, que hay que perder la esperanza, que no hay motivos para el optimismo ni para la confianza en el futuro de Colombia.

¡Se equivocan!

Mientras tengamos este Estado, una democracias e instituciones; una capacidad productiva y la voluntad de cada colombiano por trabajar con integridad, dedicación todos los días para lograr este futuro próspero que Colombia se merece, mientras tengamos eso, nada nos faltará, ninguno nos podrá desanimar, nadie nos podrá quitar la confianza en lo que somos y en lo que podemos lograr.

Por esa razón, como lo establecimos con el presidente Iván Duque con ocasión de la conmemoración del Bicentenario, queremos que cada colombiano esté consciente de lo que tenemos, de lo que somos, de los valores de nuestra sociedad; conscientes de lo que nos hace falta para que entre todos corrijamos nuestras debilidades y falencias, pero estemos conscientes que todo lo que tenemos positivo, lo que le hace falta a Colombia para ser una Nación próspera, segura, educada, emprendedora, incluyente, para convertirse en una verdadera potencia regional de tamaño medio, porque eso es lo que puede y debe ser Colombia.
          
Estos valores militares que ustedes practican todos los días: honor, disciplina, ética, respeto, honestidad, lealtad, prudencia, fidelidad, solidaridad y transparencia, son los valores que yo honraré hasta lo último de mis días y por eso, general, me siento muy honrada de llevar esta medalla en mi pecho, esta medalla que, sin duda, a todos nos tiene que comprometer para, al igual que ustedes, construir todos los días un país mejor y no dejarnos, por ningún motivo, desanimar de aquellos que nos quieren colocar en ese modo pesimista, populista o destructor, porque Colombia es muy grande y entre todos tenemos que hacerla mucho más grande.

Muchas gracias por el honor de esta condecoración en el día de hoy y estoy segura también de hablar en representación de todos los demás que la hemos recibido con gran emoción de parte de todos ustedes.

Muchas gracias.

  

 

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