Especiales Vicepresidencia

Discurso

Palabras de la Vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez, en el Partners Meeting de USAID

Bogotá, 26 de agosto de 2019

Quiero, de verdad, decirles lo importante que es para nuestro gobierno este trabajo mancomunado, la cooperación internacional, que va directo al foco de los problemas, y los problemas de este país se llaman desarrollo económico, necesidad de hacer una presencia efectiva del Estado, pero también la búsqueda del desarrollo económico de la ruralidad colombiana. Fue el abandono de la ruralidad colombiana lo que permitió que en Colombia creciera el narcotráfico, la criminalidad. Todos los horrores que ha vivido nuestro país han sido precisamente por ese abandono.

Hoy tenemos dos opciones: ver el vaso medio lleno o medio vacío. Soy una total convencida de que en Colombia hay muchos motivos para ver ese vaso medio lleno, siempre. Porque tenemos sector privado, una cooperación y, por encima de todo, una convicción democrática y una convicción de desarrollo económico que le llegue a todos los colombianos.

El Presidente Iván Duque tiene el compromiso de hacer una transición hacia un país más incluyente. Muchas veces nos critican diciendo que este gobierno no tiene tema ni propuestas, nada que lo identifique. ¡Claro que tiene pilares que lo identifican! Primero, la apuesta por el desarrollo económico, por la legalidad, porque sólo un país con un Estado de Derecho sólido, puede salir adelante y, lo más importante, una apuesta por la equidad: lograr que todos los colombianos queden incluidos dentro de las oportunidades, y eso se hace desde la periferia hacia el centro.

Ser la primera mujer Vicepresidenta, es algo que mucha gente ve con admiración, yo veo con gran gratitud el hecho de este aplauso, pero no es un mérito mío. Yo trabajé durante muchos años, pero hubo mucha gente que me ayudó a abrir el camino, entre ellos, las mujeres que estuvieron antes de mí, esperando que la mujer en Colombia pudiera llegar a tener cargos de liderazgo y poder, porque se trata también de lograr que, a través del poder, transformemos esta sociedad.

Yo no vivo de honores ni de títulos, lo único que significa este cargo es una gran responsabilidad de ejercer este poder con propiedad, con pertinencia, para lograr que ese propósito de la legalidad, del emprendimiento y del desarrollo económico, y sobre todo el de la inclusión, deje al final de nuestro gobierno, esa huella para Colombia, para la Colombia de siempre. Eso es lo que más nos interesa a nosotros.

Y en ese trabajo, ningún aliado más importante que USAID, que los operadores, que los empresarios que acompañan este trabajo, porque estamos en el terreno en el que nos tenemos que disputar de una vez para siempre la lucha contra el narcotráfico, contra la criminalidad, y yo les he dicho a ustedes con muchísima franqueza: claro que uno agradece la cooperación internacional, pero tenemos que lograr una cooperación en la que van de la mano dos cosas: lo social y el combate contra la ilegalidad, porque si pretendemos que solamente sea lo social, terminamos cometiendo la misma ingenuidad que se cometió en el Acuerdo con las Farc.

Creer, entonces, que retirar la Fuerza Pública, que bajar la guardia en la lucha contra el narcotráfico, que meter más recursos en los territorios es suficiente, es una mentira. Porque, cuando estamos hablando de criminales, de redes internacionales del crimen, a ellos los tiene sin cuidado si estamos dejando recursos para las regiones, si estamos invirtiendo en la gente, si estamos dando más desarrollo rural.

Por eso, debe haber ese balance entre enfrentar la criminalidad, acabar el narcotráfico e invertir muchísimo en desarrollo económico. Y es por eso que el Presidente Duque y yo valoramos tanto el trabajo que hace USAID, los recursos adicionales que nos anunciaron en la visita a Colombia hace algunos meses, ese compromiso de ustedes con proyectos productivos que sean escalables, rentables, que respondan realmente a unas necesidades de mercado, eso es lo que nosotros necesitamos, que esas comunidades vean que sí es más rentable para ellas estar en una actividad lícita, que en una ilícita.

Para nosotros todo este tema del desarrollo rural depende fundamentalmente de que seamos capaces de conectar el mercado con la sustitución. El otro día estuvimos en el Huila, y allí nos decían, por ejemplo, Casa Luker, tenemos nosotros la posibilidad de comprar todo el cacao que produzcan hoy. Entonces, hay que concentrarnos en esos productos que tienen un mercado asegurado para darles, a quienes están en esas regiones cocaleras, la certeza de que no es una cosa de un tiempo, sino que van a tener productos que van a perdurar en el tiempo, porque van a tener ese mercado asegurado.

Quiero agradecer enormemente a USAID, a los operadores, a los empresarios, a todos los que hacen posible esta cooperación. Quiero decirles que los 50 programas que ustedes vienen desarrollando en cerca de 400 municipios, son muy importantes para Colombia, por sus cuatro ejes estratégicos en medioambiente, derechos humanos, reconciliación e inclusión, y desarrollo rural.

Todos estos proyectos deben seguir teniendo un enfoque en equidad de género, sabemos que una de las tragedias de nuestro país es la informalidad en zonas rurales que se acerca a un 75%; para las mujeres, es del 90%. Mujeres que han trabajado toda la vida y jamás han tenido un ingreso estable, ni siquiera seguridad social. Por eso, nuestra solicitud permanente es que todo lo que hagamos en desarrollo rural tenga ese enfoque de equidad de género.

Pero también sabemos que hablar hoy de la equidad de género, por fortuna, ya no es una rareza. Hoy está demostrado que para el mundo entero es un buen negocio invertir en las mujeres, que las mujeres se preparen y se eduquen más, que haya más mujeres en el sector empresarial, en cargos de liderazgo político, que haya más mujeres en la academia.

Sabemos cómo el Foro Económico Mundial, en su reporte de 2018, muestra que hay unas brechas de género muy grandes en el mundo entero, y que, si se mantuvieran las condiciones actuales, demoraríamos 202 años en cerrar esa brecha. Tenemos que tomar medidas de política pública y de inversión. Pero, ¿por qué es necesario cerrar la brecha? ¿Por razones éticas? No solamente por lo ético, que ya sería suficiente, hay que cerrar esa brecha, entre otras cosas, porque tal como lo demostró Christine Lagarde, primera mujer presidenta del FMI -hoy primera mujer presidenta del Banco Central Europeo- más participación de las mujeres en el mercado laboral, en el emprendimiento, en el desarrollo empresarial de los países, puede introducir a la economía mundial más de 12 trillones de dólares al año, un aumento muy significativo del producto bruto mundial, cerca de 2 puntos anuales, que nos permitirían un acumulado de 12 puntos, al año 2026.

Desde el punto de vista ético, pero también desde el punto de vista económico, es conveniente que todos los países del mundo le pongan más atención a la equidad de género. Me siento muy orgullosa, porque Colombia es uno de los países que ha tomado en su Plan Nacional de Desarrollo, todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el desarrollo humano; la sostenibilidad ambiental, tenemos un capítulo de océanos, por primera vez, y sabemos que esta participación de la mujer en el mercado de trabajo tiene que generar un resultado muy positivo, en términos de crecimiento y reducción de la desigualdad.

Nuestro gobierno está comprometido en reducir la pobreza multidimensional en 3,5 millones de personas, y la pobreza extrema en 1,5 millones de personas. ¿Suficiente?: no, pero sigo viendo el vaso medio lleno; es que, si bajamos la pobreza en 5 millones de personas, el país va a progresar, y vamos a sostener a la gente que ha entrado a la clase media.

Pero volviendo a Christine Lagarde, una de las cosas más interesantes que han mostrado sus estudios, es que cuando hay más mujeres en el sector empresarial, normalmente, las empresas tienen aumentos de productividad, bastante significativos, aumentos de rentabilidad, un mejor ambiente laboral, que es indispensable para lograr ese mayor desarrollo, y un mayor cuidado por sus trabajadores, es ese instinto de la mujer de cuidar.

En Colombia, ustedes saben muy bien que las cifras no son muy alentadoras. La tasa de participación laboral de la mujer es un 20% inferior a la de los hombres, que tienen un 74,8%.  En el empleo público, las mujeres tenemos un 50% de presencia en el gabinete –primera vez que hay un gabinete paritario-, pero en el nivel territorial la brecha es enorme, los cargos de dirección de las mujeres, muy bajitos. Entonces, todo esto que estamos haciendo con el Presidente también tiene que servir para que, con el ejemplo, esto vaya llegando abajo. Hay que lograr que las mujeres en los territorios se vayan empoderando más desde el punto de vista económico.

Ustedes saben que, por fortuna, tenemos un país que, desde el punto de vista legislativo, les da todas las garantías a las mujeres. La presidenta encargada del Banco Mundial me entregó, hace 2 meses, en una visita a Washington, un estudio que muestra cómo es el marco legislativo en los distintos países del mundo. Colombia estaba dentro de los 10 países que no tienen ninguna exclusión de género. Pero otra cosa distinta es la cultura, la aplicación de las normas, la exclusión que sigue existiendo. Por esa razón, el compromiso que tenemos con el Presidente es trabajar más en cambiar la cultura machista que hemos tenido, abriendo espacios y demostrando que las mujeres hemos llegado para quedarnos en los cargos de liderazgo, de poder, en el sector empresarial, en la política y especialmente en el sector rural, donde sí que necesitamos empoderar a la mujer para que deje el temor, la timidez, y se atreva a ocupar los escenarios que le corresponden. Y de esta manera, enfrentar mejor la violencia que, lamentablemente, se concentra mucho en las zonas rurales de Colombia. En nuestro Plan de Desarrollo, ese pacto por la equidad de las mujeres es supremamente importante, y tiene mucho énfasis en el empoderamiento económico.

En nuestro Gobierno estamos logrando una cosa maravillosa: el cien por ciento del gabinete tiene el encargo del Presidente de la República, de desarrollar políticas de equidad de género. Cada ministro hombre es igual que cualquier ministra mujer, comprometido con el desarrollo de políticas de equidad de género, para que el acceso a la salud, el acceso a la educación, a todos los servicios del Estado, cubra cada vez más a las mujeres.

No es tan fácil como decir que automáticamente el 50% de las viviendas van a llegar a las mujeres -no se puede hacer de un día para otro- pero sí vamos a hacer mucha presión para que cada vez haya más subsidios en materia de vivienda, etc. Ahora que vamos a tener el placer de la visita de Ivanka Trump, sabemos que el empoderamiento económico de las mujeres, también pasa por pensar en mujeres empresarias, que tengan una visión global, que salgan a conquistar el mercado internacional, y ahí también los vamos a necesitar a ustedes de aliados, porque sin duda, en esa ruralidad hay muchas mujeres que van a ser empresarias importantes.

Yo me he reunido con las mujeres cafeteras, con las del sector del cacao, pero sabemos que les falta escala para convertirse en exportadoras importantes. Queremos que, con ocasión de esta visita, podamos plantear ese consejo de mujeres empresarias de Estados Unidos y de Colombia para establecer unos escenarios de trabajo conjunto, por ejemplo, en las compras estatales. Que las empresarias colombianas vean las oportunidades que hay en las compras estatales de Estados Unidos, y que las empresarias estadounidenses vean las oportunidades que hay acá; las compras estatales representan el 13% del PIB de Colombia, esto es monumental. Tenemos que lograr que haya unos escenarios de trabajo conjunto que, sin duda, resulten atractivos desde el punto de vista económico, para unas y otras.

Queremos “Más mujeres en la política”, “Más mujeres en la Academia”; por fortuna, vemos que aquí en Colombia hay rectoras de universidades, pero la meta es que aumente la representación femenina. Por esa razón, en esta Misión de Sabios, hemos querido promover más mujeres científicas. Hay varias que están en las universidades en Estados Unidos, produciendo ciencia. Queremos más mujeres afrodescendientes, porque es muy importantes que en todo el tema del conocimiento haya más participación. Tenemos que demostrar que pedir el acceso de las mujeres, no es sólo porque nos parece que desde el punto de vista ético está bien hecho, sino porque desde el punto de vista de la conveniencia de la sociedad, es necesario que las mujeres estén en todos estos campos.

Todos los proyectos que tenemos nosotros se complementan muchísimo con esa cooperación de USAID, todos los proyectos de fortalecimiento de las cadenas agroempresariales, la sostenibilidad de iniciativas económicas para que las mujeres tengan un ingreso digno son fundamentales, programas como “Avancemos”, en el Bajo Cauca, y todos los demás que impactan en los municipios: Caucasia, Cáceres, Bagre… en todos estos lugares, hay muchísimas lecciones aprendidas, y estas lecciones son las que tenemos que utilizar para poder reproducir en otros lugares. Sabemos que hay mujeres que tienen muy malas condiciones, que viven situaciones muy difíciles en los sitios donde está concentrado el narcotráfico.

Hay un tema que nos duele profundamente al Presidente Duque y a mí: la muerte de los líderes sociales, tenemos que rechazar la muerte de líderes sociales en Colombia, tenemos que proteger la actividad que realizan los líderes sociales, pero también debemos estar conscientes de que un líder social son todos los miembros de las juntas de acción comunal, todos los representantes de restitución de tierras, los que representan a las víctimas; este país tiene cerca de 7 millones de líderes sociales, es imposible tenerles un esquema de escolta, con carro blindado a todos.

Tenemos que ayudar a organizar a la comunidad para que entienda que la unión hace la fuerza, que la defensa de todos depende de estar siempre atentos, cuidando de las comunidades, advirtiéndole a la policía, cuando tienen riesgo, buscar a la institucionalidad, porque yo creo que muchos de estos proyectos que han hecho posible ustedes, también los ha hecho posibles el trabajo y la presencia de las mujeres, pero, además, el riesgo de la vida y el cuerpo de las mujeres, que es algo que nos duele profundamente, porque -sin duda- la mujer ha llevado la peor parte de este conflicto y de esta ilegalidad que hay en las zonas rurales de Colombia.

Muy importante para nosotros el apoyo de ustedes y lo que se ha venido haciendo en mejorar el acceso al financiamiento, en las organizaciones de microfinanzas; allí tenemos muchas lecciones aprendidas de ustedes. Hay que trabajar muchísimo más en ese sentido, estamos trabajando con el sistema financiero para lograr que, mediante asociatividad, les den créditos colectivos a las empresas de mujeres, porque a veces nos decimos mentiras, que aquí ha aumentado muchísimo la bancarización de las mujeres y de los líderes sociales, pero no, porque la bancarización no necesariamente es tener una cuenta de ahorros donde les depositan el subsidio que les llega del Estado.

La verdadera bancarización es cuando las mujeres son sujetos de crédito y necesitamos formarlas, fortalecerlas técnicamente para que sus proyectos realmente sean banqueables y financiables. En la medida en que logremos hacer de las mujeres personas más seguras, desde el punto de vista económico, con más autonomía, van a tener mejores condiciones para poder enfrentar la violencia y todos los riesgos que existen. Por eso, son importantes los proyectos orientados a reducir ese riesgo.

¡Mil gracias, de verdad! Estamos muy comprometidos a seguir trabajando con ustedes. El dinero que nos anunciaron lo queremos ver en mucho cacao, palma, pimienta, en todos estos proyectos, porque ustedes saben que Colombia es, sin duda, un país con un potencial enorme para convertirse en una potencia de tamaño medio regional.

Este es un país que tiene una democracia, unas instituciones. Ahora que estamos conmemorando el Bicentenario de la Independencia decimos: hay tantas cosas que nos faltan, pero también tantas que hemos logrado en 200 años, hemos construido unas instituciones que han servido de ejemplo a buena parte de América Latina. Cuando se formó esta República, la única que había anteriormente, era Estados Unidos. Inclusive, hubo muchos procesos nuestros que fueron casi simultáneos a la Revolución Francesa cuando se estaba hablando de libertad, igualdad y fraternidad, aquí también nuestros antecesores hacían su labor. No somos perfectos, pero es mucho lo que tenemos que valorar, es mucho de lo que nos sentimos orgullosos en nuestro país, lo que compartimos con Estados Unidos, en la convicción por la democracia, por la economía de mercado.

Sabemos que la gente lo que necesita es tener las condiciones para una vida digna, que empieza por poder trabajar y, con su trabajo, ganarse el ingreso para el sustento de su familia. La gente tiende a pensar que los colombianos necesitan un gobierno asistencialista, que les dé subsidios y que les regale todo. ¡Mentira! La gente lo que quiere es una dignidad de saber que fue su trabajo el que le permitió llevar el mercado a su familia, comprar su propia casa, y eso es lo que queremos hacer; allí radica la importancia especial que tienen para nosotros los proyectos que ustedes nos ayudan a desarrollar y todo lo que queremos hacer con el Presidente Iván Duque durante este Gobierno.

¡Mil gracias por el trabajo que han hecho! Sepan que vamos a estar pidiéndoles más acompañamiento en lo que nos queda de este Gobierno, porque sabemos que entre ustedes y nosotros vamos a dejar una huella muy importante para el futuro de Colombia.

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