Especiales Vicepresidencia

Discurso

Palabras de la Vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez, IV Seminario Internacional: “La mujer militar en 200 años de vida Republicana”.

Escuela de Cadetes José María Córdova, 22 de agosto de 2019

Muy buenos días.

Me emociona enormemente estar acá, en esta escuela, después de tantísimos años. Les confieso que a este salón no venía desde la época en que fui ministra de la Defensa Nacional, por ahí a finales del año 2002, y de verdad, me siento muy contenta de estar hoy con ustedes. Quiero dar un saludo muy especial, muy afectuoso, de admiración por su labor, al General Nicacio de Jesús Martínez, comandante del Ejército Nacional. Saludo también a su señora madre y a su esposa, rendirles un tributo de admiración, pero sobre todo gratitud, porque, como lo acaba de decir el General Nicacio de Jesús Martínez, realmente, el papel de las esposas, el de las madres, el de las hijas, el del hogar, es fundamental para la fuerza que han tenido siempre los hombres en estas instituciones tan importantes para la seguridad y la defensa nacional.

Saludo también a nuestra general María Paulina Leguizamón, subjefe de Estado Mayor Jurídica institucional; a nuestro general Raúl Antonio Rodríguez, también jefe de estado mayor de planeación y política, gran coequipero; ¡muchísimas gracias, general!, muchísimas gracias por su trabajo fuerte en la planeación del Bicentenario; a nuestra general Clara esperanza, directora del Hospital Militar; un saludo muy afectuoso y de gran admiración. También al general Álvaro Vicente Pérez, director de la Escuela Militar de Cadetes, así como a su señora Cristina, al sargento mayor de comando, Carlos Arturo Gómez, del Ejército Nacional; al sargento mayor del comando Vargas, al comando logístico, a los señores y señoras de las Fuerzas Militares de Colombia, también a la agregada militar de Reino Unido acá en Colombia, una gratitud inmensa por el papel que su gobierno y las Fuerzas Militares Británicas han desempeñado en todo este proceso de la conmemoración del Bicentenario, al igual que el que desempeñaron al frente de esta legión británica hace 200 años; ayer tuve la oportunidad de despedir a su embajador, mil gracias por esa labor que hacen ustedes en la Embajada.

Saludo a los oficiales agregados de defensa, que se encuentran aquí radicados en Colombia, a los señores y señoras oficiales, superiores y subalternos de las Fuerzas Militares, a los señores y señoras suboficiales y personal no uniformado de las Fuerzas Militares, a los amigos de los medios de comunicación, a las alumnas de la Escuela Militar de Cadetes, José María Córdova. Quiero realmente decirles que este recuento extraordinario que acaba de hacer el general Nicacio Martínez, es apenas un primer reconocimiento de lo que ha sido el papel de las mujeres en toda la vida republicana. De verdad, felicito enormemente al Ejército por esta iniciativa.

Este es el cuarto seminario internacional que se hace sobre la mujer en las Fuerzas Militares y lo que significa realmente su papel en estos 200 años de nuestra vida republicana, como bien lo recordaba el general, fueron muchísimas las mujeres que acompañaron a nuestros patriotas, desde Clara Tocarruncho, una indígena que fue muy valiente, que se levantó en ese momento para romper el edicto donde se ordenaban impuestos para todas las personas regidas por la colonia española. También, Manuela Beltrán, que tuvo esa gran importancia en toda la insurrección comunera. Y ahora que estaba el general refiriéndose a este papel de las mujeres durante la Revolución Francesa, yo pensaba: simultáneamente estaba empezando esa Revolución Comunera, que fue previa al grito de independencia de 1810. Desde entonces, en Colombia, se ha destacado el papel de las mujeres protagonizando esa búsqueda de la libertad, de la independencia, pero también del orden en nuestra sociedad.

Carlos Rodríguez de Gaitán fue clave también en el momento de la independencia, justamente en esa época del grito de 1810. Mercedes Ábrego también fue fundamental, una informante dentro del ejército republicano; Policarpa Salavarrieta que también mencionó el General, todo su trabajo como espía de las tropas patriotas en los llanos de Casanare y Apure; una mujer que no mencionó el General y que, desafortunadamente, siempre se olvida en los recuentos históricos, es Simona Amaya, una boyacense que, apenas a los 17 años, se vistió de soldado y salió a combatir, acompañando al libertador. Y ella, después, a los pocos días, falleció en un combate, justamente en el páramo de Pisba, desde entonces vemos también a las mujeres con la determinación de salir a luchar para conquistar la libertad, para conquistar la independencia, los derechos de los colombianos.

De hecho, nosotros estamos trabajando para que esta conmemoración del Bicentenario no se limite a ese espectáculo memorable y emocionante que compartimos todos el 7 de agosto en el Puente de Boyacá, porque precisamente, cuando el Presidente me asignó esta responsabilidad, le hacía caer en cuenta de la importancia de que la conmemoración sea un proceso, así como la independencia misma fue un proceso. La libertad de Colombia no la ganamos en una batalla, la República no se configuró en un instante, fue un proceso que se demoró años, si tenemos en cuenta desde los comuneros, en 1780, hasta cuando realmente se da la batalla del Puente de Boyacá, y después, cuando se expide la Constitución de la Villa del Rosario de Cúcuta, en 1821, pues transcurrieron casi 40 años.

Por esa razón, nosotros, durante todo este gobierno, vamos a estar conmemorando cada uno de los eventos históricos que fueron importantes, previos y posteriores a la Batalla de Boyacá, hasta ese momento de la expedición de la Constitución de 1821, y después también, en esa batalla tan importante que fue la de Maracaibo y que dio lugar a la transformación de la Armada de Colombia, de tal manera, que en  este proceso de reformar, es importante que tengamos en cuenta que, justamente, nuestro Ejército comienza con esta Batalla de Boyacá, justamente en estas instituciones, es donde descansa la garantía de una democracia y unas instituciones sólidas que garanticen a los colombianos y colombianas de hoy, de mañana, de siempre, la libertad, esa libertad que tenemos que ejercer siempre, con acatamiento a la Constitución y a la ley, pero siempre luchar todos en lo que corresponda a cada uno, para que nuestro país mantenga esa libertad. La libertad de pensar, la libertad de escribir la libertad de expresarse la libertad de escoger profesión u oficio, la libertad de desempeñarse en cualquier rol que consideren realmente que está su realización.

Por esa razón, para mí, cuando fui Ministra de Defensa y hoy como Vicepresidenta de Colombia, ha sido tan importante abogar por los derechos de las mujeres a desempeñarse con absoluta libertad en esta sociedad, a poder desplegar sus capacidades, toda su fortaleza, precisamente, atendiendo su vocación su deseo, su realización, porque estoy completamente segura de que el aporte de las mujeres a la historia de Colombia, todavía no se ha escrito en toda su dimensión y nos corresponde a nosotras seguir abriendo el espacio de manera diligente, de manera responsable y siempre pensando en la importancia de la institución que ustedes representan; honrar el uniforme, honrar esta institución y saber, repito, que la democracia, la libertad y los derechos de los colombianos dependen de la solidez, dependen de la legitimidad, dependen de la credibilidad que mantenga esta institución frente a los colombianos.

El papel de las mujeres en las Fuerzas Militares, ya lo hemos visto en la historia, empezó con esa participación de tantas mujeres que hicieron parte de la independencia, pero también es importante tener en cuenta que ya el papel mucho más formal dentro de la fuerza pública, realmente se viene desarrollando desde hace varios años, tanto en el Ejército como en la fuerza Aérea, como en la Armada Nacional, y también en la Policía Nacional, desde hace ya varios años.

Vemos nosotros a las mujeres ocupando cargos de liderazgo en cada una de las fuerzas, pero sin duda es la transformación cultural que se ha vivido durante los últimos 20 ó 30 años en nuestro país, lo que ha permitido realmente un mayor acceso a la mujer dentro de las Fuerzas Militares de Colombia, y creo que estamos en una coyuntura que es particularmente importante para el desarrollo y el aporte de las mujeres a la institución, y esta coyuntura no solamente es nacional, es una coyuntura global.

Hoy estamos nosotros viendo cómo todos los países que hacen parte de la comunidad internacional, por lo menos todos los que hacen parte de las Naciones Unidas, tienen una serie de objetivos orientados a lograr el mayor desarrollo y la mayor paz mundial, y precisamente, esos son los que se han denominado los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para lograr un desarrollo integral, que también conduzca hacia la paz mundial.

En esos Objetivos de Desarrollo Sostenible, por primera vez, se está haciendo evidente la importancia de garantizar los derechos de las mujeres; por primera vez, la comunidad internacional, toda, está hablando de garantizar la equidad de género, y Colombia es uno de los primeros países que ha incluido dentro de su plan Nacional de Desarrollo, estos Objetivos de Desarrollo Sostenible, y el quinto objetivo, que consiste concretamente en garantizar los derechos de las mujeres y la equidad de género en todo el sentido de la palabra.

De tal manera que, por esa razón, valorando muchísimo los avances que hemos tenido para la presencia de la mujer en las Fuerzas Militares y en la Fuerza Pública, en general, hay un campo de mejoramiento muy importante. Yo quiero reconocer y celebrar que, bajo el comando del general Nicacio, ya hoy las mujeres tienen asignado un cupo de 10% para las mujeres en los cargos de Liderazgo dentro de las Fuerzas Militares. Sin embargo, están en el campo de mejoramiento, general, ya que no podemos hablar de un 50% tan rápidamente, pero ustedes van a tener que luchar para abrirse espacio y lograr que esa proporción sea mucho más rápida, ojalá en un corto plazo.

Quiero contarles un poco también de historia: cuando yo fui Ministra de Defensa en el año 2002, la verdad es que el papel de las mujeres en las altas oficiales, estaba limitado al cuerpo administrativo y, desde entonces, sucedía igual en la Policía. Yo consideré que era totalmente inaceptable que, si las mujeres tenían las capacidades, la vocación y la dedicación al servicio, tuvieran que retirarse, ser llamadas a calificar servicios cuando llegaban su techo, que era ser coroneles, y siempre dentro del cuerpo administrativo. Por esa razón, le dije al entonces Presidente de la República, que debíamos permitir que las mujeres pudieran concursar, garantizar todo ese proceso de selección, ser llamadas a curso, y la verdad es que la Policía se adelantó un poco frente al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada.

Tuvimos nosotros, por primera vez, una mujer general en la Policía Nacional en el año 2006-2007, yo ya me había retirado del Ministerio de Defensa. Y les comparto eso por una razón: porque realmente tenemos que tener claro -incluidos los hombres- que cuando asumimos roles de liderazgo, roles de dirección, la obligación es garantizar que quienes lleguen a esos roles de Liderazgo y de dirección, sean personas que tengan los méritos, que tengan las capacidades, que tengan el conocimiento, no importa si son hombres o mujeres, porque no se trata de poner a las mujeres en los cargos por ser mujeres, se trata de que tenemos que competir y llegar a los cargos por los méritos, por las capacidades, por la información, por la vocación.

También comparto con ustedes -yo sé que los dos generales que nos acompañan lo saben perfectamente- aquello de que a veces, somos muy dados a pensar que las mujeres, especialmente cuando somos las primeras en algo, consideramos que somos muy capaces. Por supuesto que somos muy capaces, pero también tenemos que reconocer que siempre ha habido otras que han estado en luchas por nosotras, abriendo los espacios. Y lo que nos corresponde a nosotros es dejar abierto el espacio y dejar siempre una huella de idoneidad, de desempeño y sobre todo una huella de integridad. Cualquiera que sea el rango en el que se encuentre la mujer dentro de las Fuerzas Militares, debe tener claro que todas las que vienen detrás van a depender del desempeño de esa mujer y la integridad por la cual ejerce ese cargo.

Por esa razón, a mí tal vez lo único que me enorgullece -y les agradezco mucho ese aplauso- es haber tenido el carácter y el talante para dar en ese momento la pelea y garantizar que en el futuro las mujeres pudieran ser llamadas a curso. Pero, por supuesto que dependerá siempre de las capacidades, de la idoneidad de cada una, porque por ningún motivo podemos llegar al absurdo de pretender que haya una cuota obligatoria que tengan que ocupar las mujeres. Si las mujeres no dan el resultado, pues no habrá ninguna pero yo sé que tienen las capacidades sobradas y van a dar los resultados también, en muy poquitos años, que sean mucho más que este 10% de mujeres en los altos cargos del Ejército Nacional y de todas las Fuerzas Militares.

En el caso de nuestras Fuerzas Militares, también hubo en esa época cambios significativos; gracias a esa labor, tuvimos a las primeras mujeres oficiales de otras especialidades navales en la Armada Nacional, porque solamente estaban en el cuerpo administrativo y logramos que pudieran ocupar esos cargos altos en las especialidades navales. Igual sucedió con las mujeres en la Fuerza Aérea, logramos también, por primera vez, que hubiera mujeres pilotos de combate y esto fue también producto del esfuerzo de ellas, pero también había que dar la pelea por abrir esos espacios.

Y tenemos en la Policía ya varios casos de mujeres, al igual que sucede en las Fuerzas Militares, pues han ocupado esos cargos como sucede hoy también con nuestros generales, con lujo de idoneidad, y han dejado esa huella de integridad y de buen desempeño, de tal manera, que hoy nosotros sabemos que dentro de nuestro Ejército, hay mujeres en varios cargos muy importantes: el subjefe de estado Mayor Jurídica Institucional, las comandantes de las bases navales, por supuesto, en los distintos campos de las distintas fuerzas, pero tenemos que lograr nosotros preguntarnos qué es lo que tiene que cambiar una mujer al interior de la fuerza pública.

Lo primero es entender que las mujeres, ya lo dije antes, que estén en esta fuerza tienen que tener la consciencia de qué significa la institución militar, y que es una institución fundamental para la defensa, la democracia, para la soberanía territorial, para la integridad del territorio, y por esa razón, aquí tenemos que saber que estamos en defensa de la Nación, y por esa razón, también saber que lo que es usual, es que quienes hacen parte de estas fuerzas tengan toda la capacidad y la disposición para participar en actividades que son difíciles, que son riesgosas pero precisamente, como dice este video, que inspiran y comprometen tanto… Lo que significa el Ejército son actividades que se desarrollan a sabiendas del riesgo y asumiéndolo con total entrega y con total amor a Colombia y a esta institución. Y eso tienen que hacer todos. Me alegra tener acá a nuestra superintendente, la Doctora Carmelina. Esa integridad de las mujeres por las Fuerzas Militares significa eso: tenemos que estar dispuestas a las tareas más difíciles en defensa de esa integridad del territorio y, por supuesto, en defensa de nuestra población.

Pero también esta participación de la mujer tiene que dejar siempre esa huella de un gran compromiso con el ser humano, con los Derechos Humanos. A mí, hay una cosa que me parece muy importante, la digo con orgullo, y es que las Fuerzas Militares de Colombia son, sin duda, una de las fuerzas militares más preparadas en materia de Derechos Humanos y de Derecho Internacional Humanitario. Por supuesto que tenemos dificultades, casos muy dolorosos y casos que hay que reprobar. Cuando quiera que haya cualquier violación de los derechos humanos o del Derecho Internacional Humanitario, hay que reprobarlo por parte del alto mando, Cómo lo están haciendo en la actualidad el comandante de las Fuerzas Militares, el general Luis Fernando Navarro y también el general Nicacio.

Sabemos que, en el pasado, ha habido casos que son realmente lamentables y la integridad de quienes hacen parte de estas instituciones, supone siempre el juicio de atender la vida humana de tener la obediencia de vida, siempre en el prospecto de los Derechos Humanos. El Derecho Internacional Humanitario tiene que poner unos límites sobre el desempeño de la función y la obediencia a una determinada instrucción.

Tenemos nosotros, entonces, claro que este papel de las mujeres tiene que servir siempre para que el respeto a los Derechos Humanos dé una garantía adicional a los ciudadanos de nuestras Fuerzas Militares, y principalmente, del Ejército de Colombia. También quiero recordar cómo, a nivel internacional, cada día se le da más importancia al papel de las mujeres dentro de las Fuerzas Militares y como interlocutoras, las más legítimas, en todos los procesos de paz.

Hay una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, es la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, en donde reiteran que es justamente el papel de las mujeres en los conflictos armados, en las instituciones armadas y en los procesos de paz, el que tiene que garantizar la total legitimidad de las instituciones, y, sobre todo, la solidez de los procesos de paz. 

Colombia está viviendo una transición, una transición llena de complejidades. Todos ustedes, y obviamente a todas las que están aquí en nuestra escuela, que son tan jóvenes, les tiene que quedar claro que la razón de ser del Ejército y del Estado es buscar la concordia, la paz de los ciudadanos. Y esto hay que hacerlo dentro de la ley, dentro del Estado de Derecho, pero por supuesto, también sabemos que cuando venimos de un conflicto tan difícil, como el que ha vivido Colombia, tampoco se produce la paz de un día para otro, así como no ganamos la libertad en un solo momento y en una sola batalla.

Hemos pasado por épocas muchos más difíciles que la actual, hemos tenido un proceso de paz en el cual muchos hemos afrontado críticas -yo he tenido críticas- no al proceso, no a la paz, pero sí, a algunos vacíos que quedaron en ese proceso de paz, hemos tenido críticas sobre la tolerancia frente a crímenes atroces que cometieron los miembros de la guerrilla durante el conflicto, hemos tenido críticas por la tolerancia que se tuvo el frente al tema del narcotráfico. Pero también es cierto, este proceso está cerrado, hace parte de nuestra Constitución, está como parte integral de nuestra legalidad. Y tenemos nosotros que ver de qué manera logramos que ese proceso se implemente de la mejor manera posible, pero teniendo la firmeza de exigir que no haya tolerancia con el narcotráfico, ni tolerancia con los crímenes de la guerrilla, ni mucho menos con el reclutamiento de menores y esta es la discusión que está viviendo hoy el país, de la cual ustedes están muy conscientes.

Pero el papel de las mujeres en las Fuerzas Militares de Colombia tiene que servir para ser garantes, tenemos que seguir combatiendo a cualquier actor armado ilegal que atente contra la seguridad de los colombianos. Somos responsables de la defensa de la ciudadanía, de la democracia, pero siempre con la mayor garantía del respeto a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario. Tenemos todos que trabajar para construir la paz de Colombia, y esta paz la estamos construyendo todos los días, con institucionalidad, con legitimidad, con legalidad, tenemos que lograr que las mujeres, diariamente, demostremos ese compromiso trascendente por un país que progrese, por un país que tenga un nivel mayor de desarrollo, por un país que tenga realmente una paz verdadera, y este país va a depender fundamentalmente de que todos tengamos la obligación de cumplir la ley, ese principio de la legalidad que hemos incluido con el Presidente dentro de nuestro Plan de Desarrollo, y que es fundamental para lograr terminar esa construcción cada vez más sólida de la paz, del progreso y del desarrollo de Colombia.

De tal manera que yo quiero animarlas a todas a que esta carrera que escogieron realmente la abracen con fervor, la abracen con determinación, la abracen con lo que significa la entrega desinteresada al servicio de nuestro país y la abracen también sabiendo la responsabilidad enorme que tienen todas ustedes, y por supuesto todos ustedes, los hombres que están acá, de lograr que la credibilidad y la legitimidad de nuestras instituciones, sea cada vez mayor.

Tenemos un momento difícil para la humanidad entera, de incertidumbre, mucha incertidumbre de hacia dónde va el mundo, la tecnología, tantos cambios que se producen en la sociedad. Pero también ese momento de escepticismo donde la gente difícilmente cree en el otro. Nosotros tenemos la obligación de trabajar por lograr recuperar la confianza en esta sociedad, que los ciudadanos puedan confiar en las instituciones. Por fortuna, esta es una de las instituciones que mayor confianza tiene hoy en Colombia, nuestro Ejército. Pero también es cierto que tenemos que lograr que haya confianza en la institucionalidad, en general, y para que haya esa confianza, debemos tener una actitud totalmente firme, de rechazo a cualquier ilegalidad y también de rechazo a la corrupción.

Nosotros sabemos que hoy el ciudadano mantiene siempre una mirada escéptica sobre todos los que somos funcionarios y servidores públicos, pero también es cierto que, lamentablemente, ha habido en el pasado, gente que ha dado lugar a esa desconfianza y a ese escepticismo sobre la función pública. Nuestro compromiso es con el respeto a la ley y el respeto a todos los líderes públicos, cualquiera que sea el bien que nos han confiado, si es un bien público, tenemos que tratarlo con el escrúpulo más absoluto, porque de todo eso depende la confianza ciudadana en las instituciones y la capacidad que tengamos nosotros de consolidar, cada vez más, la democracia y el Estado de Derecho en Colombia.

Vemos lo que pasa en Venezuela, esta tragedia humanitaria que a todos nos está afectando, porque todos conocemos uno o más venezolanos que están en nuestro país. Esta tragedia se derivó de la pérdida de confianza en las instituciones, por la corrupción al interior del estado, que afectó todas las instituciones, incluyendo las fuerzas militares; tristemente, ahí vemos nosotros un espejo que Colombia por ningún motivo puede repetir. En ese espejo tenemos que ver los errores que cometieron ellos, los errores que nosotros no podemos cometer. Y tenemos entonces que trabajar todos los días por fortalecer la calidad de nuestras instituciones y por lograr que la actitud de cada uno de nosotros en la cotidianidad, sea lo que permita a los ciudadanos de Colombia tener cada vez más confianza en estas instituciones y lograr realmente ese desarrollo y progreso de Colombia hacia una paz sostenible, hacia el progreso de todos los colombianos, hacia la inclusión de todos los ciudadanos, a cerrar la brecha social que existe en nuestro país y que tenemos todos que corregir.

De esa manera, Colombia va a ocupar el lugar que le corresponde en el concierto internacional y en nuestro hemisferio. ¡Felicitaciones por hacer parte de nuestro Ejército, desde ya, gracias por lo que será la vida de ustedes, una vida llena de reconocimientos y una vida con mucha entrega que le servirá muchísimo al progreso de Colombia! Esta es la causa más noble que cualquiera puede escoger y los felicito a ustedes por haber escogido esta causa.

¡Muchísimas gracias!

  


 

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