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Palabras de la Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez en la conmemoración de la Batalla del Pantano de Vargas.

Paipa, Boyacá. 25 de julio de 2019

Quiero, en nombre del Presidente Iván Duque, darles un saludo muy afectuoso a todos nuestros militares, nuestros soldados, a los policías, a los que nos acompañan hoy, a los que nos acompañaron ayer, a los que nos han acompañado siempre, construyendo estas instituciones, defendiendo esta democracia, defendiendo la integridad del territorio nacional. Gracias a nuestros valientes militares que, al igual que aquellos que enfrentaron al ejército realista, nos mantienen todos los días la confianza en un futuro grande para nuestra Colombia.

¿Qué significa esta historia que estamos hoy conmemorando, qué significan los doscientos años del Pantano de Vargas? Muchos sabemos que, en ese momento, el Ejército Patriota estaba enfrentando, aparentemente, una derrota inminente. Ya lo vimos ahora en este video, las palabras del general Bolívar.

Y si uno hoy le preguntara a un joven, qué piensa sobre esos hechos históricos, ¿qué nos contestarían nuestros jóvenes?  ¿Por qué les habría de importar a ellos un evento que sucedió hace ya doscientos años? Lamentablemente, muchos de nuestros jóvenes, al igual que muchísimos de los colombianos adultos, no saben qué pasó hace doscientos años. Porque, lamentablemente, muchísimos ni siquiera saben que fuimos una colonia de España, que nos independizamos con la sangre de nuestros patriotas, con el valor de un pueblo, con la determinación, no solamente de independizarnos, sino de lograr la libertad, porque en esa época, también teníamos muchos esclavos en Colombia.

Y estas preguntas sobre el significado del Bicentenario, tenemos que traerlas hoy, otra vez, a nuestra memoria, y decir -así como nuestros dos jóvenes que acaban también de tener una conversación sobre la importancia de esta conmemoración- que la responsabilidad de todos nosotros hoy es construir esa Colombia del futuro, construir esa Colombia del tercer centenario. Y entender que, durante doscientos años, hemos hecho un recorrido, hemos ido construyendo unas instituciones y, por supuesto, por eso es importante unir una conmemoración de estas a la cultura, a lo que significan nuestras raíces, entender que, durante estos doscientos años, son muchísimas las oportunidades que Colombia ha venido desarrollando, gracias a estas raíces, a esta diversidad cultural, a esta diversidad que tenemos en nuestra geografía, en nuestro clima, en todas las expresiones de lo que significa Colombia.

Y aquí encontramos esta oportunidad, el rasgo de millones de colombianos. Estos rasgos que la historia muchas veces ha opacado por hechos lamentables, tristes y oscuros que también existen. Pero tenemos que reconocer que, a pesar de tantos hechos dolorosos y oscuros, la Colombia verdadera es esa Colombia grande, es esa Colombia que inspiraron los héroes de hace doscientos años, y la que siguen inspirando millones de héroes anónimos, millones de colombianos que, todos los días, se levantan a trabajar decentemente, a levantar una familia, a construir una sociedad, porque el proceso que hemos vivido y que seguimos viviendo, es un proceso para construir una Colombia grande, que perdurará por los siglos de los siglos. Hoy, precisamente, ante este altar a la resiliencia y a la valentía, quiero, con el mayor respeto, pedir que hagamos un homenaje a todos los lanceros contemporáneos, esos lanceros contemporáneos, como dije, son los soldados que todos los días, desde distintas divisiones, desde distintos lugares asignados en el territorio nacional, están atentos a cuidar de este país, a defender esta democracia, a combatir la criminalidad, a mantener esta integridad de nuestro territorio. Pero también son los lanceros de hoy, cada uno de los colombianos que, desde su cotidianidad, trabajan decentemente por construir un país distinto, por construir un país que sea seguro, educado, justo, emprendedor, un país incluyente, porque es un país incluyente y próspero, el que nos dará la verdadera paz que todos merecemos.

Y dentro de nuestros lanceros de hoy, están también tantas personas anónimas, muchísimos líderes sociales que trabajan por reivindicar los derechos del pueblo colombiano. Y eso es lo que hacemos todos los días desde el Gobierno Nacional. El presidente Iván Duque juró el 7 de agosto de 2018 defender la Constitución y la ley, pero también reivindicar los derechos de todos y cada uno de los colombianos, y eso es lo que hacemos.

Y es por eso que tiene tanta importancia este gobierno que hemos venido desarrollando con esos tres conceptos: la legalidad, el emprendimiento y la equidad, porque necesitamos un país en el que todos los colombianos cumplamos con ese valor del respeto, el respeto a la ley, pero también el respeto a la dignidad de cada ser humano, el respeto a la palabra empeñada, el respeto a los contratos, el respeto a la dignidad de cada colombiano, eso es lo fundamental. Y en nuestro principio de la legalidad, es el respeto a la Constitución y a la ley, el que todos los días nos mueve a defender los derechos de cada colombiano, como también lo hacen nuestros magistrados, por supuesto, nuestros congresistas, los representantes de las instituciones y cada uno de los ciudadanos.

Pero también el principio del emprendimiento. Creemos que solamente un pueblo donde se trabaje todos los días con laboriosidad, con honestidad, queriendo construir una riqueza que beneficie a todos, un pueblo que valorice cada vez más la tarea de sus campesinos la de sus empresarios, la de sus jóvenes emprendedores, solamente un pueblo así, puede progresar.

Y, en tercer lugar, tenemos el concepto de la equidad. Creemos profundamente, con el presidente Iván Duque, que Colombia debe reconocer a todos los ciudadanos por igual, garantizar a todos oportunidades y derechos, tal como lo hicieron esos libertadores de nuestra patria, garantizar el derecho a la libertad, a la vida, de tal manera que nuestra historia, que se ha visto muchas veces afectada por el dolor, por las injusticias, es una historia que tenemos que cambiar, y la tenemos que cambiar todos nosotros, ya no podemos esperar qué hacen estos héroes legendarios, ni qué hace el gobierno. Todos los ciudadanos tenemos que recuperar en Colombia ese sentido de unidad, ese sentido de patriotismo, ese sentido de verdadera solidaridad. Esto es algo que todos los días nos debemos preguntar y, todos los días, debemos construir.

Nosotros, los colombianos, hemos pasado momentos muy dolorosos, sabemos que, en muchas oportunidades, hay gente que ha perdido la confianza, que ha perdido la fe. Yo recuerdo hace varios años, cuando los colombianos se iban a buscar el pasaporte venezolano y se iban a otros países, porque habían perdido la fe y la confianza en el futuro de Colombia. Hoy vemos cómo Colombia es referente para muchos países y es referente para el mundo. Y tenemos que saber, entonces, que esa fe y esa confianza en nuestro país, depende de lo que cada uno de nosotros construya todos los días. Entender que la libertad de Colombia, que la independencia de nuestro país, son posibles hoy, gracias al esfuerzo de muchos, pero que también, esa libertad y esa independencia, tenemos que ganárnosla todos los días; todos los días tenemos que luchar por la consolidación de nuestra democracia, todos los días tenemos que ganarnos el derecho a esta libertad que tenemos, y entender que el uso de nuestra libertad, siempre va hasta donde está el ejercicio de las libertades de otros. La libertad de pensar, la libertad de trabajar, la libertad de escribir, la libertad de opinar, todas ellas, siempre deben ejercerse dentro del respeto a las libertades de otros.

Hoy los colombianos estamos conmemorando doscientos años de una batalla memorable, aquí, en el Pantano de Vargas, hubo muchos héroes que fallecieron ese día. Ciento cuarenta héroes del Ejército Patriota y, sin duda, esa batalla del Pantano de Vargas, que no fue la batalla determinante en cuanto a la gesta militar, sí fue la que abrió el paso a la batalla final y a la batalla determinante, la del Puente de Boyacá. Pero fue sin duda esta batalla del pantano de Vargas, una de las más sangrientas que tuvieron que enfrentar nuestros patriotas, 486 soldados del Ejército Realista, 140 de Ejército Patriota y, dentro de ellos, esa mujer memorable, Simona Amaya. Hace pocos días estuvimos en Paya, con nuestro amigo, el historiador también Javier Guerrero, y recordábamos allí, cómo esta mujer, que tuvo el arrojo y la valentía de salir a combatir con los hombres, duró muy pocos días, su trayecto fue corto, duró hasta aquí, hasta el Pantano de Vargas, pero demostró, que cuando se trata de defender valores, convicciones, cuando se trata de luchar por la libertad de un pueblo, no hay ninguna debilidad humana que nos pueda frenar en esa determinación. Y por esa razón, esa mujer con su valentía, es una mujer que inspira no solamente a las mujeres boyacenses, sino sin duda, a todas las mujeres colombianas.

Por esa razón, con el presidente Iván Duque, nos hemos propuesto que la conmemoración de nuestro bicentenario no se limite solamente a la conmemoración de las batallas, sino que nos permita recordar todo ese proceso que se vivió durante los siguientes años, hasta la consolidación de esa independencia y esa libertad, y esa consolidación se dio precisamente después, en 1821, con la expedición de la Constitución de la Villa del Rosario de Cúcuta. De tal manera que, durante estos años, vamos a estar conmemorando distintos episodios, distintos momentos de un solo proceso, porque el proceso fue uno solo, y en este proceso, tenemos que seguir empeñados.

Ya hoy tenemos libertad, ya hoy tenemos independencia, pero todos los días debemos estar en el proceso de ganarnos el derecho a vivir esta democracia, y nos lo ganamos trabajando por ella, nos lo ganamos defendiendo las instituciones, nos ganamos este derecho comportándonos como personas decentes, que somos capaces de entender a los demás, aunque pensemos diferente a todos ellos.

Sabemos perfectamente que hay muchos momentos de desesperanza, que hay momentos de dificultades, pero queremos, precisamente, convocar a todos los colombianos a que construyamos, todos los días, optimismo, esperanza, confianza, determinación de sacar entre todos adelante a Colombia, y a que las mujeres acudamos, en este momento de nuestra historia, a ese llamado que nos hace nuestra patria Colombia. Así como lo hicieron Simona, Matilde, Antonia, Juana, tantas otras, las mujeres colombianas tenemos que acudir hoy a esta responsabilidad: mantener unido a nuestro país, utilizar nuestro talento y nuestra capacidad de trabajo para ayudar a producir riqueza, generar empleos, abrir oportunidades a otros, pero también para seguir siendo el eje de la familia. Tener familias unidas, hogares que realmente tengan clara la responsabilidad de levantar a sus hijos en el amor, en el respeto, en la construcción de una sociedad mucho más tolerante, mucho más equitativa, una sociedad que pueda tener todas las condiciones para el progreso que todos esperamos. Y reconocer también que, hace doscientos años, nuestros patriotas estuvieron acompañados también por los afrodescendientes, que eran entonces los esclavos. Esos esclavos, los pardos, los indígenas, todos aquellos que acudieron en ese momento a la defensa de nuestras instituciones, siguen estando presentes en toda la sociedad colombiana. Y ellos tienen que contar, y ellos tienen que ser reconocidos por su valor, por sus condiciones, por su dignidad.

Por eso es que cuando el Presidente Iván Duque nos llama a trabajar por una sociedad en donde logremos la equidad, estamos nosotros diciendo, los colombianos somos iguales ante la ley y tenemos que ser iguales en nuestras garantías, en nuestros derechos y en el trato que cada colombiano merece. Aquí no puede haber exclusiones de ninguna naturaleza, aquí no podemos dejar por fuera de los derechos de esta sociedad a nadie:  los indígenas, los afrodescendientes, las mujeres, todos somos iguales en esta sociedad, y todos debemos, entonces, aportar a la construcción de este país que queremos.

Gobernador Carlos Amaya, usted se refería hace un momento a la oportunidad que tuvo de hacer oposición o, por el contrario, de construir con el gobierno del Presidente Iván Duque. Yo lo felicito por la decisión que tomó. Primero, porque este es un gobierno que trabaja todos los días por todos los colombianos. Cuando estamos hablando de incluir a todos, lo ha demostrado suficientemente el Presidente y todo su gobierno, no hay ninguna región que esté por fuera, no hay ningún colombiano que se quede por fuera del compromiso nuestro de llevar mejor educación, de abrir oportunidades de emprendimiento, de llevar mejor desarrollo a través de la infraestructura.

Pero por supuesto, su determinación de trabajar con nuestro gobierno, fue lo que permitió también que, de la mano de los gobernadores de Casanare y Arauca, pudieran firmar con nuestro gobierno ese Pacto Bicentenario.

Porque como usted bien decía, han pasado muchos gobiernos que hicieron promesas y promesas, aquí llegó un gobierno para cumplirle a los colombianos y para cumplirle al pueblo boyacense. Y por esa razón, en ese Pacto Bicentenario, está ya la certeza de esas obras que tanto tiempo esperó Boyacá:  Zipaquirá – Chiquinquirá – Barbosa – Tibasosa - Sogamoso. La transversal de Boyacá a Puerto Boyacá – Otanche – Chiquinquirá. La Ruta de Los Libertadores Belén – Socha – Sácama - La Cabuya - Paz de Ariporo. Duitama - Charalá - San Gil -Sogamoso - El Pajarito - Aguazul. Todas esas obras de infraestructura van a ser una certeza, precisamente, porque aquí se trata de construir juntos un futuro diferente para Colombia.

Evidentemente, este país ha tenido muchos discursos y, desde la oposición, es fácil hacer discursos, pero por supuesto, el desafío grande y, mucho más, cuando se está al frente de un departamento tan importante como Boyacá, es trabajar constructivamente, de la mano de un gobierno decente, de un gobierno comprometido con el servicio íntegro, de un gobierno incluyente, porque estamos gobernando para todos, y así lo haremos los días que estemos al frente de esta responsabilidad.

Tuvimos nosotros la oportunidad, también con el Presidente, de preguntarnos cómo hacer esta conmemoración, y concluimos con él, con la Ministra de Cultura, con muchos compañeros del gobierno que, en esta conmemoración, lo más importante es seguir empoderando, todos los días, a nuestros jóvenes, y por esa razón, yo quiero felicitar a los dos niños que hicieron acá sus representaciones, porque no es fácil que los jóvenes se interesen por la historia. Y aquí tenemos también otro joven colombiano, maravilloso, que está viviendo en el exterior. Y a pesar de lo corto de su edad, que tiene apenas 16 años, es un historiador, un historiador que hace quedar muy bien a Colombia en competencias de historia.

¿Y qué queremos con el Presidente? Convocar aquí a la juventud y decirles a nuestros jóvenes: no podemos de ninguna manera desatender todas las oportunidades que Dios nos ha dado en este país, un país con tanta diversidad geográfica, con tanta diversidad cultural, que está esperándolos a ustedes para que ayuden a construirlo cada vez mejor.

Hoy tienen los jóvenes las oportunidades de la tecnología, la posibilidad de convertirse en empresarios, gracias a esa economía naranja. Y queremos que nuestros jóvenes quieran más a nuestro país, que amen a esta Colombia. Que sepamos todos que la juventud no es el futuro de Colombia, que la juventud es el presente de Colombia y, por esa razón, el Presidente, el día que celebremos la Batalla de Boyacá, quiere también hacer un gesto para entregarles a los jóvenes esa responsabilidad de seguir, entre todos, criticando aquello que haya que criticar para corregirlo. Porque criticar por criticar, sin aportar nada, no vale la pena. Queremos que los colombianos seamos conscientes de los errores que hay, de las debilidades, de las faltas, inclusive, que puede haber al interior de nuestras instituciones, para que esas faltas se corrijan. Para que cuando se viole la ley, se sancione a quien la incumple y a quien la viole. Aquí no podemos tener tolerancias, ni con la corrupción ni con el abuso del poder, ni con la violación de la ley, pero tampoco podemos dejar que la historia de Colombia nos la sigan escribiendo a punta de titulares para desprestigiar a las instituciones, para desprestigiar a nuestra sociedad, para desprestigiar lo que es Colombia.

Colombia tiene problemas, pero este es un país donde la mayoría de los colombianos es gente buena, es gente decente, es gente que trabaja solidariamente por su país. A mí me gusta mucho compartir una anécdota de cuando le pedimos al maestro Fernando Botero que nos regalara una imagen para el Bicentenario, y él nos regaló un dibujo de dos manos tendidas. Cuando le preguntamos por qué ese era el dibujo con el que representaba a Colombia, nos dijo que él había preguntado a distintas personas en Europa, qué imagen se les venía a la cabeza cuando mencionaba a Colombia, y la imagen que se le venía a mucha gente era la de las dos manos tendidas, manos de solidaridad, manos de generosidad, como lo está haciendo en este momento nuestro país con nuestra amada hermana Venezuela, pues eso es Colombia y mucho más.

Este país es el país de gente inteligente, creativa, es el país de nuestros artistas, es el país de estos paisajes maravillosos como los que tiene Boyacá y los que tiene toda Colombia, este es el país de la gente talentosa, trabajadora, de la gente ingeniosa, de la gente buena, de la gente solidaria, de la gente generosa. A todos aquellos que deshonran a Colombia, los tenemos que sancionar con el peso de la ley, y por supuesto, que los sancione la sociedad. Pero ellos, son una excepción de nuestra sociedad. La mayoría de nuestra sociedad es ese país bueno y, por esa razón, la historia de Colombia, la historia para el tercer centenario de nuestro país, la tenemos que escribir todos en lo cotidiano, pero reconociéndonos como una sociedad que ha construido cosas muy positivas, y que tenemos que seguir construyendo desde lo positivo.

Yo quiero agradecer, muy especialmente, a todos los que han hecho posible esta conmemoración de hoy, pero en especial, agradecerles a nuestros caminantes, por esta caminata larga que se han dado durante todas estas semanas, desde que los despedimos con el Presidente, allá en Arauca. Estos caminantes nos han dado también ejemplo de determinación. Allí tratamos de encontrarlos en Pisba, ese día que estaba tan frío, y ellos se demoraron por la inclemencia del tiempo. Pensábamos cómo debió haber sido de duro para nuestros patriotas cuando estaban atravesando ese páramo. Eso es lo que nos tiene que inspirar a nosotros, las dificultades se pueden sobrellevar todas, cuando la determinación es grande, cuando la determinación es servir y es prestarle un buen servicio a Colombia.

Yo quiero terminar diciéndole a nuestra Arma de Caballería, cuánto me honra recibir esta Medalla San Jorge en el día de hoy. Ustedes saben que tengo gran respeto, cariño, por nuestras Fuerzas Militares. Y sé lo que significan estos símbolos. Para mí, de verdad es un honor enorme llevarla en este momento en mi pecho, y sepan que trabajaremos siempre por honrar lo que ella significa.

¡Muchísimas gracias!

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