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Discurso

Palabras de la Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez en la celebración del Día Internacional de la Mujer Rural

Plaza de los Artesanos, Bogotá, 15 de octubre de 2019

Buenos días, quiero agradecer la presencia de todos ustedes en el día de hoy. Saludar muy especialmente a los representantes del cuerpo diplomático que nos acompañan, al embajador de Bolivia, al embajador de Nueva Zelanda, a todo el gabinete ministerial, porque en este trabajo que ha venido liderando el Ministro de Agricultura, que hemos venido trabajando con él desde la Vicepresidencia, hay algo que yo quiero que tengan muy presente: está presente todo el gabinete del Presidente Iván Duque, porque está la voluntad de todo su gobierno y la directriz de él.

Aquí hemos venido a honrar a las mujeres campesinas, a agradecer todo el trabajo invisible que han hecho, pero del cual nos hemos nutrido generaciones enteras de colombianos. Y lo más importante, hemos venido a asumir compromisos concretos por el desarrollo de la mujer campesina.

Nosotros comenzamos el gobierno hace un año y dos meses, y en ese momento, mucha gente decía: esta Vicepresidenta no tiene temas importantes, porque cómo así que se encarga del tema de la mujer. Les quiero decir: no hay nada que me enorgullezca más, que estar a cargo de la política de equidad de género, con el acompañamiento de nuestra Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, Gheidy Gallo, pero, sobre todo, acompañada del gabinete ministerial y del apoyo incondicional del Presidente de la República.

Quiero que este día de hoy quede en la memoria de todos nosotros, como la primera vez que un Gobierno busca el liderazgo de las mujeres del campo, las mujeres que terminan haciendo más de lo que su capacidad física les permitiría, y lo hacen siempre con una sonrisa, con esa ingenuidad que caracteriza a las mujeres del campo.

Colombia es un país que tiene nombre de mujer, ese es nuestro género, femenino. Debemos tener siempre presente que Colombia es mujer campesina, que todas y cada una de nosotras nos sentimos con una responsabilidad enorme y también con el orgullo de representar a nuestra mujer campesina.

Me siento muy satisfecha, porque todos los ministros han acudido a esta convocatoria con entusiasmo, cada uno presentando programas concretos, que vamos a desarrollar en tiempos cortos, porque aquí el tiempo no da espera. Tenemos una deuda enorme con el campo colombiano, pero especialmente con la mujer campesina.

Quiero resaltar también la presencia del sector empresarial colombiano. De los gremios del sector rural, del trabajo que se ha venido haciendo por muchos años en la ruralidad colombiana, queriendo aumentar la producción, desarrollar semillas mejoradas, tener un crecimiento importante de nuestros productos en la mesa colombiana, pero también en el mercado internacional. Y siempre con el propósito de generar más seguridad alimentaria, pero también de formalizar el campo colombiano.

Y por esa razón, saludo muy especialmente a los representantes de los gremios, del sector agrícola, en primer lugar, al doctor Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, él ha sido la mano derecha nuestra en todo este trabajo que hemos venido haciendo en los Pactos por el Crecimiento Económico, con todos y cada uno de los sectores, pero  sobre todo, porque son pactos para generar empleo, formalidad, desarrollo, y qué más importante que lograr generar el empleo, la formalidad y el desarrollo en el campo.

Ahora un periodista me preguntaba sobre la situación de los indígenas muertos en el Cauca. ¡Qué dolor nos producen las muertes de estos indígenas! Pero debemos tener muy claro que la mayoría de muertes de líderes sociales en el país, se han presentado especialmente en las zonas donde está concentrado el narcotráfico. Y se han dado especialmente contra aquellos líderes que vienen apoyando los esfuerzos de nuestro gobierno de lograr una erradicación eficaz, una sustitución de cultivos forzosa o voluntaria, porque el campo colombiano debe estar sembrado con alimentos y tenemos que erradicar la coca cuanto antes, porque lo que trae es violencia, corrupción, pobreza, deterioro en las familias y supone una gran amenaza para nuestra juventud, porque esa es la estrategia que tiene el narcotráfico y el microtráfico; envilecer a nuestros jóvenes, volverlos adictos, perder generaciones de colombianos, consumidos en el vicio de la droga.

Por eso, es tan importante el compromiso del presidente Iván Duque, que viene liderando el Ministro Andrés Valencia, que está orientado a hacer crecer la producción agrícola del campo colombiano. Hacer crecer el encadenamiento productivo, procesando los productos agrícolas. Lograr que el campesino colombiano y especialmente las campesinas, tengan acceso a la financiación, al microcrédito, a las garantías, a la propiedad de la tierra. Que tengan prioridad en los programas de sustitución y de asignación de tierras. Y que tengan prioridad en la educación.

La Ministra de Educación ha venido trabajando en todo el desarrollo de los programas que harán que las escuelas rurales tengan mejor calidad de educación, con un gran énfasis en preparar a las mujeres campesinas en las nuevas áreas del conocimiento, para que ellas puedan ser las empresarias del campo y sacar adelante esta ruralidad colombiana, a punta de trabajo, de empleos, de crecimiento económico.

Por su parte, la Ministra del Interior ha venido trabajando intensamente con las comunidades indígenas, afrodescendientes, de manera prioritaria. De tal forma que lo que vamos a ver hoy es un pacto que tiene elementos muy específicos en cada cartera.

Con la Ministra de Justicia, por ejemplo, vamos a solicitarle al señor Fiscal General de la Nación, que tengamos fiscalías y comisarías de familia móviles que vayan a las zonas rurales. Que no dejemos a las mujeres campesinas abandonadas a su suerte, a la violencia, a las violaciones, aceptar tantas veces el incesto que se cierne en el cuerpo de sus hijitas, aceptar muchas veces el dolor de estos embarazos prematuros, sin tener cómo acceder a una justicia. Con la Ministra de Justicia estamos trabajando para que sea esta justicia móvil la que vaya y se cerciore de las condiciones en las que vive la ruralidad colombiana, y cómo logramos que la justicia sea implacable en el cuidado del cuerpo, del desarrollo mental, físico, emocional, intelectual, de las niñas y niños del campo.

En nuestro Ministerio de Ambiente, tenemos clarísimo que el deterioro ambiental hace un daño enorme a las comunidades campesinas. Esto genera consecuencias muy nocivas a las mujeres. Cuántas veces hemos sabido de mujeres que cargan los timbos de agua por kilómetros para llevarlos a su hogar. Tenemos que lograr un desarrollo agrícola con sostenibilidad, para que todos los indicadores que tiene Colombia de abandono a la mujer rural, los cambiemos rápidamente y empecemos a mostrar indicadores de desarrollo, de progreso, de protección, de empoderamiento, de mejor educación, de más protección del Estado, de más acceso a una estabilidad económica, del acceso algún día, por fin, a una seguridad social para la mujer campesina, en cuyo caso, el 90% del trabajo y el cuidado que hacen ellas, no es remunerado. Por eso es tan importante esta presencia del Gobierno entero.

El ministro de Salud y su Viceministro han trabajado todo el tiempo en una llave excepcionalmente eficiente, para lograr que este pacto se traduzca en mejores condiciones de vacunación, de protección en materia de salud a la mujer campesina.

Aquí no hemos venido a hablar de generalidades, hemos venido a hablar de proyectos concretos, específicos, con tiempos muy cortos, y como ahora vamos a tener el panel de los Ministros, yo quisiera contarles las responsabilidades concretas de cada cartera, durante el panel.

Quiero destacar la presencia de los gremios, pero también de algunas fundaciones del sector rural, porque tenemos que lograr que ese concepto de “todos ponen”, en esto de la mujer rural, tenga una expresión más contundente. Aquí todos tenemos que poner: la política pública, los recursos de financiación, la inversión del sector productivo, la productividad para lograr crecimiento y exportaciones, la formalización de la mano del sector productivo, por eso es tan importante la presencia de todos. También es muy importante la presencia aquí de la representante de ONU Mujeres, que ha sido una gran colaboradora con los objetivos que tenemos.

Aquí vamos a tener que trabajar todos en una sola línea, aquí no hay espacio para la competencia ni para los egos, ni para las vanidades ni para los protagonismos institucionales, que es lo que muchas veces ha hecho que los esfuerzos de uno se neutralicen con los esfuerzos de otros. Tenemos que lograr que casi 6 millones de mujeres rurales tengan acceso a todos los servicios del Estado, a las condiciones reales de oportunidad. Tenemos que dejar atrás el tiempo en el que a la mujer rural se le veía simplemente como una mujer que estaba sufriendo y que tenía que llegar siempre a rogar por ayuda y apoyo. Nosotros venimos aquí es a empoderarlas, a darles el valor que merecen, a reconocerlas y a comprometernos con ellas. Y en lo que nos queda de Gobierno, vamos a trabajar sin descanso, de la mano del Ministro, con su liderazgo, con todo el gobierno y los gremios, para lograr que este pacto que vamos a firmar hoy se materialice en resultados, todos, de corto plazo y empecemos a partir de allí a ver la verdadera transformación de Colombia, desde la periferia hacia el centro, desde la base hacia arriba, desde la ruralidad hacia el desarrollo urbano.

De tal manera que me siento muy contenta de estar hoy con ustedes. Les agradezco muchísimo a todas las organizaciones de mujeres, a las lideresas que han venido trabajando y nos han venido acompañando en la formulación de este Pacto, que se hizo como consecuencia de varias mesas de trabajo técnicas, entre los funcionarios del Gobierno. Posteriormente vinculamos a los gremios, a las organizaciones de mujeres, y eso es lo que hemos recogido en el Pacto que hemos venido a firmar el día de hoy.

¡Muchas gracias a todos ustedes!, al Ministro Andrés Valencia, por su trabajo, por su liderazgo, por su compromiso con el campo colombiano y, en particular, con la mujer campesina.

  

 

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