Especiales Vicepresidencia

Discurso

Palabra de la Vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez en la instalación de la segunda cumbre de la Misión Internacional de Sabios

Cartagena de Indias, 16 de septiembre de 2019

Quiero saludar a cada uno de ustedes y agradecer por su presencia. Es muy importante para Colombia este trabajo que están haciendo todos ustedes con una gran generosidad. Quiero en nombre del presidente Iván Duque expresar nuestra gratitud, nuestro cariño, nuestra admiración muy sinceros al ministro de Educación de Francia, gracias por estar acá, ministro Blanquer. 

Hace pocos meses tuve que ir a Francia, teníamos una reunión sobre la OCDE, el ingreso de Colombia a ese club de países desarrollados, también tenía una gestión que hacer para que Colombia participe más en las ligas del fútbol femenino y le pedí una cita al ministro Blanquer a quien tuve oportunidad de conocer cuando fui embajadora de Colombia en Francia y desde entonces me impresionó mucho su conocimiento profundo de América Latina, su devoción sincera y su amor sincero por nuestro país, su conocimiento profundo sobre nuestra historia y el seguimiento que ha hecho todos estos años a la situación de Colombia y por esa razón tenemos esta relación personal, este afecto y esta admiración que le profeso y nos parece muy importante esta instalación que usted ha hecho de nuestra Segunda sesión presencial de esta Misión de Sabios porque, sin duda, deja muchísimas reflexiones que son de gran importancia para el trabajo que está haciendo esta Misión. 

El conocimiento por el conocimiento no es más que vanidad. El conocimiento que sirva para el desarrollo de la sociedad, del ser humano, es lo que realmente tiene esta motivación que nos tiene a todos nosotros hoy aquí. 

Ministro muchísimas gracias… 

Hoy tenemos por primera vez esta sesión conjunta: la Misión de Sabios con los representantes de los gremios más importantes del país y algunas de las empresas colombianas. 

Realmente creo que esta ocasión es maravillosa porque estamos en este claustro de Santo Domingo que no solo embellece el centro de la ciudad, sino que también nos recuerda esa Orden de los Predicadores, como se le conoce a La Orden de Santo Domingo, la cual está vinculada a Cartagena desde la fundación misma de la ciudad. 

Así como cuando a finales del año 1534 arribó el primer obispo, Fray Tomás de Toro, con la misión de erigir la primera iglesia, la cual, a la postre, fue la que sirvió para la construcción de la Plaza de la Yerba, actual Plaza de los Coches; con el mismo esfuerzo y similar mística estamos hoy acá: representantes del Estado, de la academia, de nuestro tejido empresarial para construir puentes que nos permitan cerrar las brechas de conocimiento que existen entre nuestro país y los países del primer mundo, porque cerrando estas brechas del conocimiento podremos cerrar las brechas sociales y económicas que existen en Colombia y cerrar, como tantas veces lo ha dicho el presidente Iván Duque, las brechas entre nuestras regiones.  

Necesitamos convertir a Colombia en una potencia de tamaño medio regional y podemos lograrlo y esa posibilidad realmente va a darse en la medida en que podamos cerrar las brechas del conocimiento. Por eso, agradezco al ministro Jean Michel Blanquer, a todos nuestros miembros de la Misión de Sabios por esa generosidad con la cual han compartido con Colombia su conocimiento, pero también con esa generosidad con la cual están poniendo nuevos escenarios de pensamiento que nos permitan cómo articular mejor los esfuerzos, cómo complementarlos, porque como acaba de decir, usted ministro: la política y la ciencia se complementan, pero también la política, la ciencia y el sector empresarial, como parte de nuestra sociedad, son un complemento esencial para lograr el progreso que requieren nuestras sociedades y garantizar el nivel de vida digno que queremos para nuestros ciudadanos, porque de eso se trata todo este esfuerzo que estamos haciendo.  

Cuando el presidente Iván Duque me pidió hacerme cargo de esta Misión, encargo que he llevado con una gran coequipera, la ministra de Educación, tuve la iniciativa de invitar a una serie de expertos internacionales. Tengo que confesar que no recibí pocas críticas por eso, pero como uno se va acostumbrando a recibir las críticas si está convencido de la intención y de la causa, sigue avanzando, y por esa razón entonces le pedí en ese momento a los gobiernos de los países que todos ustedes representan, que nos ayudarán a identificar personas que estuvieran en la frontera del conocimiento en cada uno de los ocho grupos que habíamos escogido y así muchos de ustedes llegaron acá. 

Por eso agradezco muy especialmente al gobierno de Francia, España, Chile, Japón, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Holanda y al de Corea, por esta presencia tan valiosa de nuestros expertos y sabios internacionales, pero también agradezco enormemente a todos ustedes: los sabios colombianos. Muchos de ustedes hacen parte de esa diáspora colombiana que está en el exterior, pero todos nosotros sabemos que ustedes hacen parte de nuestra nacionalidad, de ese compromiso con ver algún día a Colombia como un país seguro, justo, educado, emprendedor, un país incluyente porque sabemos que ese es el país en paz que todos anhelamos y que todos merecemos.  

Durante este tiempo sabemos nosotros que el esfuerzo que se está haciendo por la Misión, tiene que servir también para apoyar el desarrollo de nuestro potencial productivo porque es la única manera de lograr que nuestro país tenga ese rol protagónico a escala internacional no solo desde la economía de productos y servicios, sino también, especialmente, desde una sólida apuesta para lograr la transformación social que implica desarrollar y consolidar una economía del conocimiento, esa es la manera de incorporar a todos, esa es la manera de incluir a todos. 

Como dije, el conocimiento per se, sin duda es una necesidad de todas las sociedades, pero en un país como Colombia es una condición indispensable para esa diversificación de nuestro aparato productivo con mayor innovación que le permita más competitividad en el mercado internacional y de esta manera lograr que el país genere riqueza, ingresos, bienestar y cierre esa brecha entre las distintas regiones. 

Hoy sin ir muy lejos, vemos nosotros como buena parte del consumo interno de alimentos, de productos farmacéuticos, de manufacturas, los estamos importando cuando perfectamente podrían producirse en Colombia con excelentes condiciones de calidad y de precio. Necesitamos más innovación, pero también necesitamos y hemos necesitado mucho tiempo un gobierno que crea firmemente en que es esa complementariedad entre el conocimiento, la política y el sector empresarial lo que nos va a dar a nosotros las llaves para convertir a Colombia en ese país del primer mundo. 

Hemos ingresado a la OCDE, esto no puede ser parte de tener nosotros una membresía, tendremos que entrar a esa membresía ejerciendo todos los días un trabajo para lograr que Colombia esté allí y permanezca allí como un país de primer mundo con esa posibilidad del verdadero desarrollo.      

Al concluir el trabajo de esta Misión se habrán realizado más de cien (100) encuentros de la Misión distribuidos entre foros, talleres, conversatorios y reuniones; se habrán practicado varias encuestas, ya tenemos la Gran Encuesta en Salud, que integró -en un acto sin precedentes- el ecosistema de CTeI y estudió más de 4100 respuestas, que nos darán valiosos insumos para mejorar el bienestar y la salud del pueblo colombiano. A todos quienes hacen parte de este grupo, muchísimas gracias por ese trabajo que el ministro de Salud y su viceministro han venido presentando en distintos escenarios y, lo más importante, lo están utilizando como una carta de navegación dentro de la política pública de salud. 

Todo esto, enriquecido por la participación de los semilleros de jóvenes investigadores, que son la garantía para que esta hoja de ruta quede sembrada en tierra fértil y su impacto de frutos durante los próximos 25 años, por lo menos.

Muchos de ustedes en la primera reunión, en las primeras conversaciones que tuvimos sobre esta Misión, me expresaban su escepticismo sobre la continuidad que tendría este trabajo. Quiero decirles que no solamente la creación del ministerio, el dotar a este ministerio de la política pública que se va a construir con el resultado del trabajo de ustedes, sino la convicción que tenemos de darle continuidad a todo este esfuerzo, es lo que nos permite a nosotros asegurar que, aunque este gobierno concluya dentro de dos años y once meses, los siguientes gobiernos van a necesitar, realmente, darle continuidad a esta hoja de ruta y ustedes van a encargarse, también, de darle esa garantía al país. 

Yo no recuerdo que, en nuestra historia Republicana, se hayan reunido tantas mentes brillantes de nacionales y extranjeros para pensar con desinterés y entregar su conocimiento con tanta generosidad pensando en un futuro ambicioso, pero también posible para Colombia. En ese futuro el conocimiento, la innovación, la tecnología, la competitividad nos llevarán a la vanguardia como país y el hacer parte hoy por hoy de la OCDE, también nos ha convertido a nosotros en un país líder en asumir los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Somos uno de los pocos países que ha incluido estos Objetivos de Desarrollo Sostenible, los 17 completos, dentro de su Plan Nacional de Desarrollo que, con la dirección y liderazgo del presidente de la República, ejecutó con maestría la directora de Planeación y supo realmente defender en el Congreso y con las contribuciones del Congreso, hoy sin duda es una carta de navegación que el país tiene que continuar más allá de lo que dura este gobierno. 

Esta Misión está llamada a trascender, su impacto no se limitará a hacer recomendaciones, sino que las recomendaciones y la continuidad de este esfuerzo se transformarán en una mejor manera de manejar el Estado, de desarrollar el conocimiento, toda la estructura del conocimiento en nuestro país y aportar buena parte de ese conocimiento, si no todo, al desarrollo del sector productivo. 

Pero también es muy importante entender, un grupo de esta Misión es el de las Ciencias Sociales, es la sociedad al final del día, todo el conocimiento y la acumulación tecnológica sirve si tenemos una mejor sociedad y si en esta sociedad tenemos unos mejores seres humanos y todo su aporte, ministro Blanquer, sobre lo que es realmente el sentido de la educación, esas escuelas de la confianza, realmente nos hacen reaccionar sobre cómo generar mejores seres humanos precisamente a partir no solo de adquirir más conocimientos, sino adquirir más confianza y más compromiso con lo que es hacer parte de una sociedad, por eso es tan importante también ese grupo de las Ciencias Sociales. 

Colombia ha de superar las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, cerrar la brecha entre nuestras regiones, consolidar un ecosistema de ciencia y tecnología que impacte a todos y, por supuesto hoy cuando el cambio tecnológico se produce de manera vertiginosa, debemos reconocer que las inversiones en nuevas tecnologías se alimentan y retroalimentan en la medida que haya crecimiento económico. 

Nuestro Gobierno, está consciente de las limitaciones presupuestales que, tanto el sector público como el sector privado, tienen para manejar la incertidumbre que implican las inversiones en investigación. Pero precisamente por eso estamos juntos, porque debemos garantizar mayores recursos públicos, pero también mejorar las condiciones para que el sector privado aumente su apuesta y su participación en la investigación, la ciencia, la tecnología y la innovación maximizando y acumulando los recursos de distintas fuentes para lograr la mejor alianza público-privada que es la alianza por el conocimiento. 

La preferencia tecnológica seleccionada por el mercado o por gobiernos y grandes corporaciones retroalimentan la dirección de la innovación, pero no debe ser exclusivamente una selección de mercado la que determine este proceso. La creatividad que forja las nuevas tecnologías, resulta de la combinación y recombinación de las diversas ramas tecnológicas, y precisamente ese es nuestro desafío hoy, lograr el nivel de complejidad en la economía que permita que se den nuevos saltos tecnológicos, que coloquen a Colombia en esa frontera del conocimiento, pero que no nos limitemos a adoptar lo que ya existe en otros lugares del mundo, ni a producir más de lo mismo, sino a lograr una verdadera diversificación basados en la diversificación de conocimiento en nuestras universidades y en nuestros jóvenes investigadores y emprendedores para iniciar un proceso virtuoso de crecimiento económico, investigación, innovación, más crecimiento económico, más investigación, más innovación. Todo esto a partir del potencial enorme de cada una de nuestras regiones y de la riqueza excepcional que tenemos en nuestra biodiversidad y en nuestra diversidad étnica, que es una riqueza enorme que tenemos, así como nuestra diversidad cultural.

Colombia debe penetrar en varias líneas de investigación de frontera para lograr resultados de mayor impacto. La convergencia tecnológica crea un efecto múltiple y transformador sobre la vida en todas las escalas. Como lo ha escrito repetidamente Yuval Noah Harari en sus tres libros Homodeus, De animales a dioses y más recientemente en 21 lecciones para el siglo XXI, la especie humana está cambiando aceleradamente y, ya lo decía usted ministro en la universidad Simón Bolívar, ahora todas las investigaciones que hay sobre el cerebro, nos están abriendo puertas inimaginables hace pocos años, pero, sobre todo, esta combinación de la biotecnología y de la tecnología informática, la cuarta revolución industrial de la digitalización, estas combinaciones nos muestran la necesidad de entender mejor esta convergencia tecnológica; entender la coparticipación e integración de inventos que se unen para crear algo nuevo, distinto a cada una de las dos partes que los integran, con un efecto múltiple y transformativo sobre la vida en todas las escalas. 

Es por ello que algunos como Ramón López Portillo, gran académico mexicano, definen esta coyuntura como la aparición de una arborescencia de tecnologías cada vez más rápida en la cual los nuevos frutos tecnológicos difieren de cada una de las partes que lo constituyen por separado y son cualitativamente distintos y siempre superiores. Hoy sabemos que, si algunas líneas tecnológicas específicas como la producción de microcircuitos dejaran de crecer exponencialmente, su sinergia con otras tecnologías continuaría creciendo por varias décadas más. Por ejemplo, vemos el caso de la nanotecnología y la computación que son dos tecnologías distintas, en las cuales, por su tamaño molecular, los nanomateriales tienen propiedades similares a la física cuántica, pero su combinación con la computación da como resultado nuevas tecnologías aplicadas. 

En cuanto a sus aplicaciones prácticas la nanotecnología ha dado lugar a múltiples líneas de investigación y productos como la nanomedicina, la bionanotecnología, los materiales ligeros y fuertes, los semiconductores, los superconductores, los nanosensores, los materiales inteligentes, los materiales con memoria de forma, los piezoeléctricos que transforman energía mecánica en eléctrica y viceversa, las fibras ópticas, las luces led, las pilas, los condensadores extrafinos, las baterías de papel, los productos especializados para la aeronáutica y para la navegación marítima, para el almacenamiento de energía, los nuevos catalizadores, los nuevos encapsulados de fármacos… en fin, tantas posibilidades que eran prácticamente inexistentes e inimaginables hace mucho menos de una década. 

Todas estas aplicaciones podrían parecerse para procesos de bifurcación en donde no importa cuánto énfasis se haga en una línea tecnológica, esta se bifurcará en un proceso de combinación frecuente a otras líneas dando así nacimiento a nuevas tecnologías que se recombinarán con otras y estás darán lugar a su vez a otras y a otras tecnologías más especializadas.  

Colombia confía que junto a ustedes no solo diseñemos una hoja de ruta para un futuro diferente, sino que logremos realmente que en ese futuro la infraestructura en materia educativa nos permita a nosotros tener la certeza de que nuestro país va a seguir avanzando sostenidamente como sociedad y que en esta infraestructura educativa tengamos en cuenta que el centro, la razón de ser, son nuestros estudiantes, son nuestros niños. 

Porque desafortunadamente muchas veces en el pasado nos hemos ido, en el tema de la educación, mucho más orientados hacia lo que quieren los maestros. El maestro tiene que ser una parte esencial de la sociedad, tiene que ser centro de la sociedad, pero la razón de ser, la última razón de ser de todo esto son los niños. A los maestros tenemos que ayudarlos a crecer dentro del sistema educativo, tenemos que ayudarlos a tenemos mejores condiciones que les den a ellos, no solamente mejor acceso a la educación y a su formación continua, sino mayor bienestar. Y en toda esta infraestructura educativa, estoy segura, que vamos a ver nosotros resultados muy importantes al terminar este gobierno gracias a ese liderazgo presidencial y al de nuestra ministra de Educación. 

Finalmente, sabemos que en tantos temas que son importantes de esta Misión, como el tema de la alimentación el Foro Económico Mundial y tantos otros nos dicen a nosotros como en los próximos 35 años se deberá producir más comida que la que se ha producido durante los últimos 2 mil años. En los próximos 35 años, más comida que la que se ha producido acumulada, durante los últimos dos mil años. Esto supone un gran reto para la humanidad, y otra vez: una oportunidad para Colombia. 

Porque sabemos que somos uno de los 7 países a nivel mundial con la mayor capacidad de proveer alimentos, pero al mismo tiempo uno de los países que menos generamos gases de efecto invernadero y por eso es tan importante entender las oportunidades que tiene la agroindustria colombiana y cómo todo esto, tan relacionado con el cambio climático, con la seguridad alimentaria, tiene que hacer parte del trabajo de esta Misión. 

Yo quiero por esa razón agradecer muchísimo la presencia, acá, de nuestros empresarios, sobre todo al doctor Jorge Enrique Bedoya que, con su liderazgo, ha venido trabajando día a día en lograr que todo el sector empresarial colombiano, los gremios y todas las empresas que hacen parte de ese consejo empresarial, se involucren cada vez más en las reformas que se están haciendo por la educación, en las reformas que se están haciendo por lograr más conocimiento en nuestro país y en lograr que el sector empresarial colombiano apueste a fondo en esos recursos que necesitamos para la investigación científica y para el desarrollo tecnológico de nuestro país. 

Aquí tenemos nosotros la piedra angular de lo que será esa Colombia del tercer centenario, no quiero referirme otra vez a los 8 grupos, esos ya todos lo sabemos suficientemente, pero sí como lo dijo el ministro y también el Embajador de España: nosotros hoy estamos haciendo un recorrido sobre cómo fueron los días y los meses previos a nuestra independencia, a ese 7 de agosto de 1819, pero acordamos con el presidente hacer toda esta conmemoración del Bicentenario en un continuum que significa recordar cada uno de los episodios de la historia. 

Después del 7 de agosto estuvimos en Rionegro recordando lo que fue esa conquista de Antioquia por parte del general José María Córdova. Tendremos el miércoles de esta semana la conmemoración de lo que fue esa celebración, ese agradecimiento que le dio toda la sociedad santafereña al general Bolívar y a la gente de su ejército y seguiremos durante estos dos años para conmemorar después la expedición de la Constitución de la Villa del Rosario de Cúcuta en 1821 y todo el desarrollo que ha aportado Colombia al Constitucionalismo de América Latina. 

Pero, ¿por qué es importante esto y qué relación tiene con el trabajo de la Misión?, porque no basta con recordar la historia. Nuestro país infortunadamente desconoce la historia. Aquí en algún momento, yo por lo menos no me di cuenta, no sé si ustedes se dieron cuenta, nos quitaron las clases de historia de los colegios y eso hace que tengamos hoy un país que no conoce su historia y que tiene una gran indolencia frente a la historia. 

Y al tener esa indolencia y ese desconocimiento, tenemos una sociedad sin sentido de pertenencia, una sociedad más acostumbrada a quejarse que a construir, una sociedad mucho más dispuesta a encontrar lo que hace falta que a reconocer lo que tenemos y lo que hemos hecho y por esa razón con el presidente Iván Duque estamos empeñados en que este recorrido por la historia a partir de la conmemoración de la independencia de Colombia hace 200 años, lo hagamos, sobre todo, para tomar conciencia: qué problemas tenemos hoy, cómo las lecciones aprendidas de la historia son útiles para resolver buena parte de nuestros problemas de hoy, pero sobre todo que esta reflexión nos sirva a nosotros para que entendamos que el futuro de Colombia es un futuro tan brillante como cada uno de nosotros esté dispuesto a trabajar por ese futuro. 

La hoja de ruta de Colombia de acá en adelante tiene que ser la del tercer centenario. Un país que, como dije antes, sea un país educado, un país seguro, un país justo, un país emprendedor; un país, ministro como usted decía, que a todos nos de confianza y que a todos realmente nos de orgullo. Orgullo de haber cerrado las brechas, orgullo de estar en un país que se preocupa por la vida y por la dignidad humana de cada colombiano. 

Y por esa razón, entonces, esta Misión de Sabios va a construir una hoja de ruta que todos los sectores de esta sociedad tenemos que conocer, tenemos que acompañar. Por eso su iniciativa de poner público todo lo que está haciendo usted con ese grupo asesor científico es lo que tenemos que hacer nosotros acá también. 
Aquí no puede haber oscurantismo, aquí no puede haber los privilegios del saber para unos pocos, sino al contrario, el conocimiento para hacer un gran diálogo entre colombianos, poner al alcance de todos, de los colegios, de las universidades, estos debates de tanta profundidad y lograr que esto sea lo que nos nutra una conversación sobre cómo todos nosotros podemos aportar muchísimo más a esa Colombia del tercer centenario. 

Una Colombia que no imaginamos cómo será porque nadie imagina cómo serán ni los países, ni la humanidad dentro de 100 años más, pero que estamos seguros será brillante y grande si todos y cada uno de nosotros desde la cotidianidad hacemos el esfuerzo que tenemos que hacer y estamos dispuestos a aportar con la misma generosidad con que ustedes lo han hecho a esa construcción colectiva. Así es que, bienvenidos todos, muchísimas gracias por estar aquí, muchas gracias ministro y querido embajador, muchas, muchas gracias por su afecto y por su generosidad con Colombia. 

Gracias.


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