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Columna

¡Llegó la hora Mujeres!

Columna de opinión
Por: Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta de la República

Es un honor para mí, como primera Vicepresidente mujer de Colombia, escribir este editorial para una revista con una trayectoria tan larga e importante dentro de la Policía Nacional, institución que ha sido pionera y abanderada de la inclusión laboral de la mujer.

En 1953 ingresaron las primeras 46 mujeres a la Policía, hoy son más de 17.800. Y no solo han aumentado en número sino en la importancia y diversidad de labores que desempeñan, al punto que ya tenemos mujeres generales, jefes de contrainteligencia, pilotos de aviones de fumigación, la primer general directora de escuela, jefes administrativas y financieras, entre otros muchos oficios relevantes dentro de la institución.

Estamos, por fin, rompiendo esa idea equivocada de que las mujeres no podemos estar en cargos que tradicionalmente han ocupado hombres, lo digo por experiencia personal, pues el reto de haber sido ministra de Defensa en un país que nunca había visto a una mujer en ese cargo, fue muy importante y aleccionador a la vez y de lo que me siento muy orgullosa.

Es por eso que, desde la Vicepresidencia, como lo he hecho desde todos los cargos que he ocupado en mi vida, seguiré abogando y trabajando para que las leyes que protegen y empoderan a las mujeres dejen de ser letra muerta. En esa tarea, sin duda, la Policía me servirá como ejemplo de una institución que lleva la delantera.

Y es que, si bien las mujeres somos el 51 por ciento de la población y tenemos un marco jurídico robusto y alineado con tratados internacionales, en la práctica las brechas salariales, la desigualdad en política, la baja calidad de vida de la mujer rural, los altos índices de violencia de género y la injusticia siguen a la orden del día.  
Para que eso cambie, vamos a fortalecer la institucionalidad y vamos a hacer que la política pública incluya más condiciones para la igualdad salarial de las mujeres, su participación en el mercado laboral, su acceso a una educación de calidad y a la administración de justicia.

Tener un gabinete paritario es ya un primer gran paso, pero todavía existe una representación insuficiente de la mujer en los cargos de representación política y es urgente que opere una verdadera voluntad de incluirlas en los partidos, sus listas y como protagonistas de los cargos de elección popular.

Todo esto debe contagiar al sector privado para que empiece a florecer una cultura de incorporación de las mujeres en los cargos de dirección y liderazgo. Queremos darle un reconocimiento público, un estímulo a las empresas que tengan igual número de mujeres en los consejos directivos, en los rangos de dirección y de administración. También buscaremos que las empresas formadas por mujeres tengan más garantías de acceso a las compras del Estado y apoyos especiales a las exportaciones.

Le apostaremos a la mujer rural, que ha sido la más vulnerada, la más golpeada por el conflicto armado y la que con una mano de las instituciones, puede ser el principal agente de cambio de la ruralidad colombiana. Este reconocimiento no solo pasa por sus derechos civiles y económicos, que incluyen que ellas sean prioritarias en los procesos de titulación de tierras, sino también que tengan representatividad política.

Además, trabajaré para acabar con las violencias de género y derrumbar la barrera de la impunidad, porque cuando una mujer denuncia y no pasa nada, es doblemente víctima. Por eso se hace necesario que fortalezcamos la línea 155 de la Policía, que orienta a las mujeres en sus derechos y las guía para que accedan a atención jurídica y en salud. Tenemos que ser creativos y mirar ejemplos internacionales para ampliar el portafolio de ese gran servicio que presta la Policía de la mano de la Consejería Presidencial para la Equidad de Género.

Y si bien la justicia es una forma de evitar que la violencia se repita, no es la única ni la principal, pues lo esencial es que ocurra un cambio cultural. Está demostrado que las comunidades que dan las mismas oportunidades a hombres y mujeres desde la infancia, son sociedades más exitosas. Y es apenas lógico, como dijo el ex Presidente Barack Obama en una ocasión: no tener en cuenta a las mujeres es como ver jugar a un equipo con la mitad de sus jugadores sentado en la banca. No tiene ningún sentido, así ningún país puede desarrollarse.

Todos estos retos hacen que representar bien a 26 millones de mujeres colombianas sea una gran responsabilidad, pero estoy segura que de la mano de instituciones como la Policía, lo vamos a lograr y en cuatro años tendremos más mujeres generales, empresarias, directoras, gobernadoras y alcaldesas porque llegó la hora de las mujeres.

Publicada en: Revista de la Policía.

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