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Colombia tiene alianza estratégica con el dragón

Columna de opinión
Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta de la República
 
China es el país más poblado del mundo, su economía lleva más de 30 años asombrando con grandes tasas de crecimiento, representa la segunda economía mundial con US$14 billones frente a US$ 20.4 billones de los EEUU y es hoy en día uno de los países prioritarios para Colombia en su relacionamiento internacional. 
 
Es mucho lo que Colombia puede aprender del ¨gigante asiático¨: la capacidad de ese país para desarrollar y ejecutar políticas de Estado a largo plazo con continuidad y planificación de alto nivel de la política económica.  También su capacidad para romper con el modelo de crecimiento tradicional, comprometiendo al gobierno y a su empresariado con un desarrollo sostenible. Wen Jiabao decía “China debe crecer menos, pero crecer mejor”.
 
China se fija objetivos ambiciosos, como el de eliminar la pobreza absoluta en tres años, y realiza grandes inversiones en infraestructura a nivel doméstico e internacional. Según el BID, China ha invertido más que cualquier otro país en su propia infraestructura, estableciendo récords en la construcción de nuevos aeropuertos, la red de trenes de alta velocidad más grande del mundo y el sistema más largo de puentes y autopistas del planeta.  Colombia debe seguir esa ruta y superar la brecha de infraestructura, en particular en carreteras, ferrovías y puertos. Estoy convencida de que una mayor participación del capital privado, una contratación transparente y la experiencia e inversiones de países como China en Colombia contribuirán a cerrar esa brecha.
 
Hay que resaltar también la decisión del Presidente Xi Jinping de castigar férreamente la corrupción, con lo cual todo el pueblo de Colombia, en cabeza del Presidente Duque, se identifica y busca acabar con este flagelo. Colombia se convertirá en un líder regional en la transparencia y lucha contra la corrupción.
 
Con gran satisfacción vemos que China fortalece cada vez más sus relaciones con el mundo occidental no solamente en lo económico. La reciente visita reciente del Papa Francisco a China evidencia esa realidad y audacia geopolítica. Colombia debe seguir ese ejemplo, volcarse más hacia el Asia-Pacífico e invitar a las inversiones chinas a asentarse de nuestro lado de la frontera, donde contamos con la estabilidad política y económica que no garantiza ninguna dictadura.
 
El Presidente Duque me ha confiado entre otros la misión de ejercer supervisión en transporte e infraestructura, asesorar en asuntos de competitividad y desarrollo empresarial e impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación.  Desde la Vicepresidencia estoy comprometida con ese encargo y espero trabajar de la mano con el gobierno y los empresarios chinos en lograr que nuestra gestión en todos estos temas permita dar un salto cualitativo porque Colombia merece hoy pasar de la retorica a los hechos y nuestro compromiso es entregar resultados.
 
Publicada en: Revista Semana

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